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Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

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Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por Camille A. Stonefield el Mar Ago 05, 2014 1:59 am

Un suspiro se deshizo en sus labios,  sus ojos se clavaron en el espejo del baño de damas, no se sentía cómoda en ese lugar, ni con ese vestido que le impedía el libre movimiento, Camille era delicada, exquisita pero torpe hasta los huesos, recargó ambos brazos en el lavabo y respiró hondo una y otra vez, intentando que con cada bocanada de aire su mente se esclareciera dejándole un mejor sabor de boca para aquella velada tan odiosa. Max tenía mil compromisos a los cuales asistir y a veces (gracias a los dioses eran poca ocasiones) la castaña tenía que acompañarle simplemente con una sonrisa. No entendía mucho de las charlas, solo asentía y hablaba cuando alguien le preguntaba algo, había gente joven pero ella no era tan buena socializando en un ambiente como ese que tan insegura le hacía sentir, no era consciente de muchas cosas, menos de lo que podía lograr si se lo proponía.

Cuando volvió a salir del baño y el sonido tenue de la música inundo sus sentidos sus ojos marrones se toparon con los de Owen y se escabulló entre la gente hasta que logró llegar frente a él, no tenía demasiado tiempo antes de que Maxwell la arrastrara de regreso al sitio donde habían estado hablando con unos inversionistas. Estaba feliz de volverlo a tener en su vida, encontrarlo semanas antes  había resultado otra sorpresa, hablar con él mucho más, escuchó con atención sus historias y se despidieron prometiendo volverse a encontrar, esa noche había sido un simple golpe de suerte.

Una cálida sonrisa se dibujó en su rostro antes de hablar mientras jugaba nerviosamente con su pequeño bolso que llevaba colgando del hombro.-Hola, Owen.-Poco recordaba de él, todos cambiaban a su alrededor y Owen Tally no era la excepción, aun así atesoraba momentos en su mente de cuando eran un par de niños, claramente ambos habían crecido en muchos sentidos, él más que ella.-¿Qué haces aquí?.-Vino a sus pensamientos la idea del chico en el amazonas (O donde sea que se haya ido) y nada cuadro con una fiesta como esa.-Es muy aburrido.-Dijo en voz baja, como si temiera que alguien más escuchara su opinión.

Habría que ver en el interior de su mente para entender una mínima parte de sus acciones, de la necesidad de medicación y  de vivir en una realidad alterna que la alejaba de la cruel realidad.
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Camille A. Stonefield

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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por E. Owen Tully el Mar Ago 05, 2014 3:31 am

Eddard no había querido asistir ante tal hipócrita fiesta. Le daba, simple y llano asco tanta gente que parecía tener el culo en el lugar de la boca, por la cantidad de mierda que escupía. Pero sin embargo, su hermano lo había... presionado para ir. No se explicaba como había terminado cediendo. Al fin y al cabo, él siempre, siempre, siempre de los siempre hacía lo que quería.
Y en cierto modo, ahí es donde yacía la propia razón para asistir. Por más que él no lo quería aceptar, la sabía; él quería ir, asistir. En parte su vanidad lo obligaba, quería saber que dirían tantas lacras amontonadas, sobre su regreso a la sociedad "civilizada". Y por otro lado, su humor cínico y curiosidad negra, le hacían querer ir a echar verdades en cara y reírse cruelmente de los invitados.

Sin embargo, su hermano, adelantándose, lo había controlado. Por alguna extraña razón, se dio cuenta con facilidad que él planeaba drogarse y embriagarse antes de la fiesta. Entonces lo evitó. Si bien admitió que en el durante no iba a poder controlarlo. Apeló a la memoria del gemelo de los tres hermanos, para que él se controlara. Maldito hijo de puta. Usar eso en mi contra... y yo otro maldito hijo de puta, dejarlo utilizar eso en mi contra se reprochó a sí mismo y en voz alta, Owen en medio de la fiesta. Pero una voz femenina, agraciada y conocida, lo distrajo en ese preciso instante, haciendo que voltease.
Camille entró en su rango de visión de inmediato. Era una imagen de película, parecía la única que nadaba contra corriente, esquivando trajeados y señoras de alta alcurnia, vestidos todos de negro. Ella la única que iba de blanco, la única que iba hacia a él, la única a la que podía observar a los ojos. Todo muy metafórico pero en cierto, ni todos menos ella iban de negro, ni todos le daban la espalda. —¿Qué hago aquí? Es una pregunta excelente, Camille— contestó en voz algo más alta de lo normal, mientras acortaba distancias, para que ella no tuviera que caminar todo el trecho y quedaban uno junto a otro. El resto de las personas conversaban enfrascados entre ellos, muy compenetrados como para notar que dos jóvenes estaban juntos dialogando.
Entonces fue cuando el último comentario de la castaña llegó a oídos del pelinegro. En forma de susurro, discreto y confidencial. Evidentemente ella no quería ser oído. Pero la sonrisa cínica y entretenida de Eddard se dibujó en su semblante de inmediato. —Concuerdo completamente con usted, señorita Stonefield. Esta fiesta es una reveranda mierda, llena de completos gilipollas hipócritas. Por ejemplo, mira al viejo de allí. Ha fingido prestarle atención a su interlocutor, toda la noche, cuando en realidad le ha estado viendo las tetas a la hija...— comentó a los gritos, llamando la atención a su alrededor. Mientras que con la diestra sostenía una copa de champagne y con la zurda señalaba a las personas que se refería. Un señor mayor, de pelo blanco, de alrededor setenta años, junto a la que debía ser su quinta esposa. Dialogaba con un señor más joven, aun así adulto de cuarenta y tantos junto a su hija que con suerte pasaba los dieciocho. —Y obvio, su padre se dió cuenta, de hecho, por eso conservó a su hijo al lado. Para que el compañero la viera, se quedara con ellos. Porque le da completamente igual si un viejo sucio y pervertido imagina a la muchacha desnuda y quien sabe haciendo cuantas cosas más. A el padre solo le importa ganarse su favor, su dinero, un trabajo, una futura inversión, da jodidamente igual si eso implica la salud mental o la integridad física de su hija. A la próxima míster, póngale un cartel con el precio y le juro que yo pago el doble de la cifra estipulada— volvió a gritar, pero esta vez entonando bien. Se dedicó a expresarse correctamente, acaparando aun más la atención de aquella sala que ni por asomo era la mitad de los invitados en la fiesta. Pero rondaba la cifra. Todos con los ojos clavados en él, oyéndolo con atención y sabiendo que decía la completa verdad. Algunos, se hacían los disgustados, otros los escandalizados y los más serios o inteligentes, astutos podría decirse, se hacían los imbéciles distraídos, como si no oyeran. Ned rodó los ojos y soltó un bufido fastidiado. —Vámonos de aquí cariño, al parecer, el alcohol hace más mella en mí de lo que pensaba. Ya sabes, vivir tanto tiempo en la jungla como un simio tiene sus consecuencias— ironizó sarcásticamente, burlándose de sí mismo. Cuando en realidad, en un doble-doble sentido se estaba burlando de todos los presentes, que mentalmente le concederían la razón. Tomó de una mano a la joven castaña y se dirigió a la puerta de salida de aquel penthouse donde se celebraba la "modesta" reunión social. Una tertulia del siglo XIX parecía.
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por Camille A. Stonefield el Mar Ago 05, 2014 8:24 pm

Su sonrisa se hizo más amplia, el labial rosa que llevaba puesto le hacía lucir más inocente que de costumbre, pero su sonrisa se esfumó de golpe cuando las palabras de Owen cayeron sobre aquel salón cargadas de rebeldía pura, sus mejillas se tiñeron de rojo intenso al sentirse presa de la atención que estaban recibiendo, las miradas que la gente les dedicaba  a él principalmente pero Camille no salió ilesa de aquel arrebato del moreno.—Owen…Owen…—Lo llamó con un hilo de voz intentando poder hacer algo para interrumpir su monologo pero la pequeña Stonefield no era fuerte ni mucho menos, nada pudo hacer más que mirar hacia todos lados en busca de un sitio donde ocultarse o esperar a que la tierra se la tragara.

No eran más que verdades todo lo que proclamaba el muchacho, había tantas fallas en esa sociedad llena de hipócritas, tantas redes de telarañas e intransigencia que cualquiera que no estuviera acostumbrado a ello se horrorizaría de descubrir que en ese penthouse absolutamente todo tenía un precio, sin excepción alguna. Era una de las mil verdades que Camille pasaba por alto, vivir desde pequeña en lugares así y rodearse de lobos ya no la hacía no pestañear, al contrario de lo acalorada que estaba al sentir las miradas apuñalándola de lejos.

El aire le falto y no opuso resistencia a salir de ahí, quería irse desde que llegó y cualquier oportunidad de escape iba a ser recibida sin rechistar, sobre todo luego de aquel espectáculo que había brindado su amigo, caminó automáticamente de su mano hasta que las miradas asesinas perdieron de vista su nuca.—Que….—Titubeó sin atreverse a formular una pregunta, quizás con miedo de que el joven reaccionara de igual forma y empezara otro monologo sobre lo terrible de la sociedad donde estaban obligados a moverse. Apoyó su mano en el pecho en un intento de tranquilizar los latidos de su corazón que iban a prisa, tanto que podía jurar que los escuchaba claramente, recordándole lo débil que era.—¿A dónde vamos?.—Preguntó con curiosidad sin detenerse subiendo los escalones detrás de él teniendo problemas con su vestido largo y las zapatillas.—Espera, por favor…—Pidió sacándose los tacones apoyándose en él.—Ya está.—Sonrió inocentemente caminando de puntas, sujetando los tacones con una mano volviendo a enredar sus dedos con los del inglés.

Cuando el frio le golpeo las mejillas esbozó una sonrisa, pestañeando en un intento por reconocer ese lugar, olvidándose por un segundo que Max seguramente ya la estaba buscando entre la gente si es que no había presenciado el alboroto.
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por E. Owen Tully el Mar Ago 05, 2014 9:09 pm

La pregunta de la castaña era previsible y lógica. En un sentido, era obvio que le preguntara aquello, después de todo prácticamente la había raptado de aquel lugar. Por el mero capricho de querer disfrutar de su compañía, para sí solo y nadie mas. Tal vez por eso, tal vez porque no quería que nadie más la viera o tal vez por impulso. Tampoco iba a detenerse mucho en razonar sus decisiones ¿Desde cuándo había vuelto a hacerlo? —Vamos a un lugar donde no apeste a hipocresía y donde no sepa mierda el ambiente, si estás de acuerdo— respondió diplomático el moreno. Estaba calmo, siempre lo había estado pese a que su reciente monólogo le hubiera agitado la respiración y por ende la voz. Sumado el esfuerzo de subir las escaleras, hacia arriba, la agitación era mayor. Más evidente también.

Cuando escuchó la voz de Camille, pidiéndole una pausa, sonrió lacónico. "Por favor" una frase que hacía muchísimo tiempo no había oído y que hacía mucho más que no oía con honestidad. De ella, esperaba que fuera de esos "por favor" puros. Era difícil de explicar la diferencia con los que eran de etiqueta, por elegancia. —¿Precisa ayuda madmoiselle?— inquirió burlón, deteniéndose para voltear el rostro y verla. Apoyado sobre un brazo del muchacho se estaba quitando los zapatos. La decisión de detenerse fue más por él que por ella, necesitaba recuperar un poco el aire. Cuando se hubo retomado la marcha, el ascenso fue más fácil, hasta llegar a la azotea. Su mano sostenía la de la hermana Stonefield hasta que por fin, llegaron al techo del edificio y salieron a él. Era un día fresco.

Liberó los dedos de la castaña, caminando por el espacio, mientras que una mano seguía con la copa, ya vacía. Y la otra, se dirigía al cuello de su corbata, que a tirones y torpemente intentaba liberar. Al contrario de sus intenciones, solo logró ajustarlo más. —Mierda, carajo, puta tela de mierda— exclamó sin sentido, comenzando a fastidiarse consigo mismo y su torpeza, con la corbata. Por no poder quitársela. Volteó ciento ochenta grados y volvió a encontrarse con la figura de su... amiga. —A que soy un inútil ¿eh?— musitó viéndola a los ojos, lanzando la copa a un lado, ya sin ser de su interés. Esta impactó en el suelo y se hizo añicos. Mientras tanto ya negligente seguía ajustando el nudo de la corbata en un intento por liberarla más todavía. Rió histérico, realmente entretenido, de sí mismo y su estúpida desesperación humana. Resopló y se calmo en un ataque de racionalidad, soltó con su mano la tela y soltó un último gruñido de exasperación.
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por Camille A. Stonefield el Mar Ago 05, 2014 11:42 pm

Camille solía tomarse todo demasiado literal, desconocía en muchos sentidos el significado de sarcasmo, pero al menos pudo caer en cuenta que el moreno no estaba hablando en el estricto sentido de la palabra, comprendió a que se refería, su molestia y desagrado contra la gente de aquella fiesta, la misma Camille solía odiarlos aunque no era consciente de eso, el odio no estaba en su vocabulario, quizás era una de las mil emociones a las que no lograba catalogar en una palabra pero no significaba que no la sintiera. ¿Esa explosión de rebeldía que le había mostrado el muchacho? Estaba boquiabierta, Owen era tan diferente, tan valiente, él único quizás que podía escupir a la cara de esas personas la pura verdad. Ambos eran tan opuestos, había pasado tanto tiempo que ya eran como dos extraños más, solo perduraba el recuerdo de aquellos niños, un borroso repaso de su infantil pasado que ya nada tenía que ver. Él tan férreo y decidido y Camille tan temerosa y confundida. La diferencia era abismal, ¿Qué tanto iba a tardar la menor de los Stonefield en darse cuenta de eso?

Dedicó una tímida sonrisa cuando el joven hablo, negó con la cabeza y siguió el rumbo, el frio le golpeo las mejillas suavemente y se abrazó a sí misma cuando la temperatura le calo los huesos, debió haber tomado su abrigo ahora iba a morir congelada pero no importaba porque estaba lejos de aquella fiesta que solo había atinado a catalogar como “aburrida”. Cuando estuvieron en la azotea dejó caer los zapatos en el suelo, anonada por la gran vista que tenía el hotel desde aquel punto.

Sus ojos se plantaron en él y su lucha con la corbata soltando una ligera risa. Que divertido debió haberle resultado al muchacho vivir sin todas esas reglas que enseñaban a cómo vestir, que zapatos usar, que nudo usar de corbata,  de inmediato negó con la cabeza ante su pregunta.—No, no eres.—Contradijo esbozando una cálida sonrisa. Caminó lentamente con el vestido blanco arrastrando por el piso, se plantó frente a él teniendo cuidado de no aplastar con los pies descalzos los residuos de vidrio de la copa que segundos antes arrojó al suelo, sin zapatillas era aún más pequeña cosa que la hizo reír así sin más.—No vayas a lastimarte.—Musitó cariñosamente colocando las manos encima de las suyas para intentar apartar las de él y ayudarle.—No es tan complicado, estas tirando del lado de la corbata que no es.—Tantas clases de etiqueta no eran en vano, Camille dio dos tirones y la corbata se aflojo.—Ya, ¿Así está mejor?.—Preguntó a tiempo que sus ojos marrones chocaban con los suyos.

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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por E. Owen Tully el Miér Ago 06, 2014 12:52 am

Hacía tan solo un par de semanas se habían visto por primera vez. O mejor dicho, se habían reencontrado luego de tanto tiempo... separados. Habían sido aproximadamente catorce días, valga la redundancia. Donde Eddard pudo comprobar que Camille ya no era la niña que recordaba visitar o visitándolo durante los veranos. Tanto física, como psicológicamente y la segunda era la parte que lo inquietaba. Porque los cambios corporales eran obvios, lógicos y necesarios. Él mismo también los atravesó; aunque la chica Stonefield... vaya que había cambiado.

El ruido sordo de dos objetos cayendo alcanzó sus oídos. Habían sido los zapatos de la joven, que sin tener ya relevancia, los había dejado caer. Entonces recordó que estaba fresco, ella estaba descalza y sin abrigo. Volteó a verla mientras la escuchaba, ahora a ella. "No, no eres" fue la primera frase que hizo arrugase el ceño ¿Aquello era misericordia o piedad estúpida? ¿O acaso amabilidad y bondad inocentemente aun más estúpida? Soltó un bufido despectivo mientras negaba. —¿Siempre te empeñas en ser buena con todo el mundo?— masculló tajante, cortando con el tema de conversación que venía surgiendo, pero aferrándose de una rama para explayarse. Al parecer, ella era una estúpida más del montón o no, no podía ser, no lo parecía ¿O si y su encanto físico lo había cegado? —Descuida que no soy alguien que se automutile, por lo que de lastimarme... no sería adrede si ese es tu temor. Y sino... es simplemente estúpida tu advertencia— contestó metódicamente racional mientras la miraba a los ojos. No quería apariencias con ella, o mejor dicho que ella las tuviera. Porque de ser así él no tendría piedad. —Si no es tan complicado...— replicó iracundo el muchacho, mientras se quedaba quieto, dejándola a ella actuar. Hubiera completado la frase con un "entonces hazlo tú". Pero él no era tan mediocre. Y en cambio, al sentir su cuello libre, pudiendo respirar con tranquilidad sonrió, maquiavélico podría decirse. —Entonces, yo sí que soy un inútil...— susurró en conclusión mientras con la parte lateral entre su índice y pulgar sobaba su cuello, masajeándolo. Mientras que la zurda tomaba la tela de la corbata.

La mirada que le dedicó la muchacha era encantadora, seductora y atrapante. Daban ganas de sumergirse en aquellos ojos oscuros, profunda y eternamente. Pero además despertaban en el muchacho un apetito sexual irrefrenable, que se manifestaba con una erección en sus pantalones de vestir. Inmediatamente volteó, pero no por pudor sino porque no le apetecía fornicar en ese momento, o al menos no con ella. Caminó hasta una ventilación de techo enorme, era una toma de aire gigante que bajaba hasta el interior del piso superior y desde allí se unía a la red de ventilación. De un salto se subió encima, sentándose y quedó mirando nuevamente a la castaña. —¿No tienes frío?— inquirió por curiosidad, y como eso realmente no le importaba se apresuró a preguntar otra cosa, totalmente ajena a todo. —¿Qué haces aquí? ¿Eres una idiota más, una débil del montón... o qué?— preguntó, pensando que esa intrigante podía ser interpretada de varias formas y en muchos sentidos. No simplemente al hecho de ir hasta la terraza con él, también el de haber acudido a la fiesta, de haber permanecido, de seguir aun en ese círculo de "alta sociedad", de tantas cosas... Pero así era la cuestión, él quería saber tantas cosas de ella.
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por Camille A. Stonefield el Miér Ago 06, 2014 1:40 am

Toda la gente a su alrededor tenía algo en común: la gran facilidad que tenían para herirla, Camille no demostraba ser fuerte ni física ni emocionalmente, quizás por eso nadie reparaba en hablarle mal, ordenarle y repetirle cien veces que estaba loca, así eran las chicas de la academia de ballet, los compañeros del instituto, Max y ahora Owen. Era desesperante tratar con alguien que no estaba en sus cinco sentidos, ni siquiera drogada era mejor, solo era un títere, una chica manejable que no terminaba de madurar y se ocultaba bajo esa fachada de chica amable y tierna porque lo que tenía en la mente era demasiado como para dejarlo salir, de otro modo iba a explotarle en la cara y dejarle más dolor de lo que podía soportar.—¿Qué dices?.—Pestañeó intentando captar bien su pregunta, entreabrió los labios y medio sonrió.—Yo…¿No te gusta que sea así?.—Devolvió una nueva pregunta. Una de las principales cosas que movía su vida era el que dirán, no en el mismo sentido que la gente de la alta sociedad de Manhattan, a ella no le preocupaba llevar un vestido de diseñador ni tener el peso ideal, todo iba más allá, rayaba en un desorden psicológico.—No veo algún motivo para ser “mala” con la gente.—Respondió sin estar segura de ello, ¡Claro que habían mil motivos! Empezando por aquellas personas que se empecinaban en hacer miserable su existencia y la hundían más y más.

A sus ojos Owen era fascinante, tan valiente como para mandar toda esa vida al demonio e internarse en una selva a vivir sin ninguno de esos problemas que caían sobre sus hombros a diario al ser parte de una sociedad como esa, tan inteligente como para irse de una cena en aquel penthouse, tan…diferente a ella. Sonrió casi imperceptiblemente y volvió a negar, porque de inútil no tenía ni un solo cabello, más no volvió a mencionar nada.

Caminó hacia donde iba él esquivando la copa rota en el suelo y se quedó ahí pues no podía ir dando saltos con ese vestido por muy flexible que fuera.—No mucho, solo…no me gusta este vestido.—Arrugó la nariz, abrazándose a sí misma, era el colmo que se sintiera presa de su propia ropa, pero ese vestido de talle ajustado que tenía una abertura hasta antes de llegar al muslo la estaba volviendo loca desde que se lo probo frente al espejo.

Escuchó su pregunta con atención y mordió su labio inferior suspirando cansinamente.—Vine con mi hermano, él…—Entonces lo recordó, él iba a matarla si la encontraba ahí o peor si no la volvía a ver en la fiesta.—Bueno, él tiene negocios  y eso, se supone que tengo que venir aunque no entienda nada.—Se encogió de hombros.—Ya debe estar buscándome, supongo.—Añadió, sin saber si ya tenía que ponerse nerviosa o no.







Última edición por Camille A. Stonefield el Mar Ago 12, 2014 3:02 am, editado 1 vez
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por E. Owen Tully el Miér Ago 06, 2014 2:07 am

Arqueó una ceja, esperando la respuesta de la chica. Le enfermaba a veces esperar. Cuando algo le importaba, algo le emocionaba o algo simplemente le interesaba, las respuesta debía ser inmediata. Sino era capaz de ponerse a saltar, a gritar o a presionar por una respuesta. Y entonces, las palabras llegaron pero no formando algún tipo de frase esperada. Su rostro reflejó el desconcierto. —O eres muy idiota, o eres muy inteligente ¿Acaso a ti te importa o incumbe cómo yo quiera que seas? ¿O acaso solo te incumbe a ti cómo quieras ser?— preguntó filosófico y reflexivo el muchacho, se cruzó de piernas, como un indio sobre aquella estructura y apoyó un codo sobre su rodilla, para luego descansar la cabeza sobre la palma de ese mismo brazo apoyado. —No se trata de ser buena o mala, se trata de lo que tú quieras ¿Me vas a decir que tu quieres ser amable con ellos? ¿O quieres ser así, porque como antes me preguntaste a mí, a ellos también o asumiste que ellos quieren que tu te comportes de ese modo?— una vez más filosofó y reflexionó, persiguiendo con el asunto, tanto a ella como a él. Aún no sabía como pararse respecto a Stonefield. Veía la vida como un tablero gigante de ajedrez, con millones de tableros menores, cada tablero menor era cada relación personal: uno contra uno. Y en el tablero de Camille, estaba desconcertado, no sabía como parar sus piezas o moverse, por eso buscaba estudiarla y entenderla.

Comenzaba a creer que ella era una planta. Un ser, una marioneta o un objeto. O mejor dicho, se negaba a creerlo, porque todo le indicaba que era un ente sin materia gris que seguía las reglas del juego. Y todos sabían que quienes jugaba acatando las reglas, eran los primeros en perder. Pero no, él sospechaba, o mejor dicho, quería creer, que había algo más escondido y retorcido. —Entonces quítatelo— contestó con simpleza y sin pensar. Fue una respuesta reflejo, lo que quiere decir que respondió con honestidad. Y no con la lascivia de pretender verla en ropa interior, ni con la idea de escanear sus piernas. Sino desde lo más profundo de su manera de ser: algo no te gusta algo que no haces; algo que te gusta algo que haces. Si algo te incomoda te lo quitas, si algo te agrada, lo conservas. Simple, llano, práctico.

Cuando observó el gesto de la muchacha, en reacción, sus vellos se erizaron. Los de su cuello, junto a un estremecimiento que le acompañó. No había un gesto erótico que le pudiera más que aquél: morderse el labio. Sacudió la cabeza, tratando de despejar su mente. Pero el recordar su reciente sugerencia e imaginar el cuerpo a la intemperie no ayudó. "Ya basta, idiota. Vamos a ponernos de acuerdo: ¿quieres acostarte con ella siendo un ente, una Barbie plástica, superficial y sin materia gris? Absolutamente no. Si, es condenadamente hermosa ¿Y qué? ¿Acaso tu no te fijas en más cosas? Deja de pensar con la cabeza que te cuelga, imbécil" se reprochó a si mismo, su propio subconsciente y como por arte de magia, su erección se esfumó, su acaloramiento terminó. —¿Qué no entiendes nada? ¿La fiesta o los negocios?— inquirió. Quería saber cuan estúpida era o cuan inconsciente, parecía que vivía como quien dice "en la Luna", volando... como si estuviera en un buen viaje. Y entonces, un nuevo estremecimiento le recorrió, esta vez más violento, esta vez era hambre, pero no de mujeres o de sexo: de éxtasis, de ácido. —Si vino a hacer negocios y tu no entiendes de ellos, no debe estar buscándote ¿para qué te querría? Y si te está buscando, para estar contigo, no deberían haber venido. Eso o tu hermano es un completo imbécil...— reflexionó en voz alta el castaño, recordaba a Maxwell, era hermano de Camille. Pero no tenía una idea de como podía ser; pero como para él todos son igual de estúpidos, no sentía curiosidad por averiguarlo. —¿Y bien Camille? ¿Qué quieres hacer tú? Porque a mí me urge empastillarme, esnifar, drogarme, ya sabes... ingerir sustancias malvadas y perjudiciales— anunció repentinamente, bajándose de un salto de aquel sitio. Caminando sin un objetivo fijo, a una esquina de la azotea, luego hacia la muchacha y finalmente trazando un triángulo en sus tres recorridos. Esperaba que aquella Stonefield ante la palabra droga, saliera huyendo despavorida, pero pasaba de ella a esa altura. Necesitaba un estímulo, entrar en abstinencia no le era grato.
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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

Mensaje por Camille A. Stonefield el Mar Ago 12, 2014 4:01 am

La única manera de explicar esa forma de ser tan frágil era comparándola quizás con una burbuja, Camille se ocultaba ahí, alejada de la gente, de las verdades que dolían y los recuerdos dolorosos pero con un solo toque esa burbuja se desboronaba dejándola peor, no era una buena forma de protegerse todo se magnificaba ante el mínimo roce. Si ya se había dado cuenta que ser amable no funcionaba para sobrevivir en esa jungla, ¿Por qué seguía empecinada en no cambiar? Muy fácil, no estaba en sus cualidades ser así de fuerte, no lograba armarse de valor y plantarle cara a sus problemas, era más cómodo ocultarse, de ahí aquella peculiar forma de ser.—¿Disculpa?.—Parpadeó en un intento por razonar más rápido y saber si tenía que tomárselo como una ofensa o no, obviamente lo era, Owen tenía la boca cargada de razón

Por primera vez en su vida se cuestionó algo, la vida que llevaba era una pantalla por su poco carácter, vivía para hacer feliz al resto de la gente no a ella misma, apenas si recordaba lo que quedaba para ella, fuera del ballet no había nada que Camille hiciera que significara ser libre o actuar como desease, tal como había dicho de forma tan cruel y brillante aquel muchacho de mirada amedrentadora.—No lo sé yo….—Owen la estaba mareando con todas esas preguntas, no estaba acostumbrada a pensar demasiado acerca de sus decisiones y esa noche comprendió que estaba actuando de manera programada, como un reloj.—Por supuesto que no quiero ser amable con ellos…son…son, ¡Horribles!.—Se sorprendió a si misma del haber dicho eso y se puso una mano en la boca abriendo mucho los ojos pues hasta ese momento no era capaz de decir algo malo contra alguien, mucho menos enojarse.—Ya basta, por favor.—Pidió más a su mente que al chico.

Sus labios se entreabrieron de sorpresa, negando rotundamente.—No, no…hace mucho frio.—Se excusó cuando la verdadera razón de no querer deshacerse de ese vestido era otra, aunque pudiera no lo haría pues Camille no se sentía para nada cómoda con su cuerpo.

Camille no entendía nada de nada, negocios, fiestas, ¿Cuál era la diferencia? Simplemente caminaba en círculos y esperaba pacientemente, no era una tarea de gran dificultad ni porque tenía que ponerse tacones y terminar con los pies adoloridos.—De los negocios, no es que…—Lo que sea que intentara decir terminaría siendo masacrado por Owen ya no sabía si tenía esperanza si hablaba de más.—En realidad no entiendo nada, ni la fiesta, la gente mucho menos los negocios pero tengo que acompañarlo, Max es el que trabaja.—Explicó tranquilamente.

Sus ojos se posaron en él curiosa, por inocente que pareciera las drogas no le eran indiferentes, tomaba más de seis pastillas diferentes al día y eso solo eran sus medicamentos, estaba también las ocasiones en las que Max compartía su vicio con ella.—¿Puedes darme un poco?.—Preguntó esbozando una tenue sonrisa, mala idea.



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Camille A. Stonefield

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Re: Keep making me laugh. Let’s go get high [Owen]

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