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Liquid State. { Effie.

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Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Lun Jul 14, 2014 9:52 pm

Los viernes por la noche tenían un sabor especial para Ross, eran ese día tan anhelado de la semana, no solo por el hecho de que podría descansar de los mensajes de texto de su padre en los que solo estaban presente cuestiones relacionadas con la empresa, sino también porque se habría pasado a dos días más en los que podía dedicarse meramente a su cocina particular en aquel barrio de la muerte en Manhattan; pero como adoraba aquellos metros en los que se cubría la cara con su propia mascara y un sinfín de químicos bailaban por la habitación en forma de olores. Pero habían muchas razones más por las que Ross pagaría para que los viernes fueran más largos, y una de ellas, quizá la que más le gustaba, al adolescente que fue un día, era entrar en club, beber hasta no poder más y bailar entre la gente con una música ruidosa que no haría más que molestarle si estuviera sobrio. Entre cuerpos donde las sustancias se hacían más presentes que la sangre, donde más de una mujer se pondría de rodillas y abriría a la boca por una raya de coca, donde el alcohol le resbalaba por la mandíbula y corría alguien más a deshacerse del liquido con su lengua. Quizá, para ser quien era, para el dinero que tenía y por su propia personalidad, podía acudir a clubes de más pronombre, donde la mayoría de las personas allí presentes no estarían muertas en cuestión de años, pero le gustaba aquel ambiente, el desfase, el vivir como si la vida se resumiera a esa noche. Además, en lugares como aquel siempre lograba vender algo, aquello que le había salido mal por un error de calcula, allí podría venderlo a un precio bajo y nadie se daría cuenta de que aquel producto era una basura. No era su culpa, el tenía que deshacerse de los fallo sin perdidas. Invertir y recuperar el doble, nunca sin quedarse sin ganancia. De todas formas, ¿qué más daba? El hombre negro aquel le había vendió un par de anfetas con un color extraño, no notaría el cambio, y seguro que una anfeta en mal estado no le provocaría un gran daño y, de hacerlo, podría ser cualquier otra cosa que ingiriera esa noche, u otra. El productor de Ross era bueno, a pesar de esos fallos (aun le quedaban cosas por perfeccionar), allí nadie le conocía, otro viernes volvería a un club distinto. Siempre hacía lo mismo, migraba entre bares cada noche y al final, y con dificultades a causa del alcohol, llamaba a alguna de sus amigas, nunca compartiría su calor con ninguna de las mujeres que ahora se movían a su alrededor, era demasiado precavido como para cometer ese error.
Salió de la pista para buscar otra bebida. Se tambaleó entre la gente, esquivo a un par de personas y como pudo se sentó en uno de los taburetes. Se rió sin motivo antes de pedir whisky con cola. Mientras esperaba, miró a su alrededor, y una melena entre la gente le llamó la atención. Tomo la bebida, dejo un par de billetes y se acercó a la muchacha que llamo su atención. – ¿Qué haces? – le espetó de manera a Effie al estirarla de un brazo para que lo viera. – Deberías estar en casa durmiendo. – agregó entre balbuceos para luego llevarse la bebida a sus labios, sin quitarle la mirada de encima.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Lun Jul 14, 2014 10:31 pm

Que durante la semana no estuviera sujeta a más horarios que los que ella misma se imponía, no quería decir que no ansiara como el que más la llegada de las noches de viernes y sábado. Sí, ella bien podía pegarse la fiesta cualquier otro día, en cualquier momento, pero no todo el mundo tenía esa suerte. Por más que a ella el miércoles o el jueves ya le apeteciera salir, solo podía limitarse a beber en casa o en algún tugurio medio vacío porque hasta el viernes no comenzaba la auténtica fiesta.
Como siempre, había decidido que lo mejor era llegar tarde, para no soportar el aburrido comienzo de la noche, y para poder entrar cual diva, acaparando miradas. No era una chica de caprichos pero aquella sensación le resultaba demasiado placentera, por tonto que pueda parecer. Por eso, había comenzado a arreglarse cuando Kayden estaba ya saliendo por la puerta de su casa, y se dedicó todo el tiempo que consideró necesario hasta estar perfecta. Y es que aunque no fuera habitual verla arreglada en exceso o con tacones y vestidos, siempre se encargaba de ir acorde con su estilo de chica rebelde, dejando claro que era mejor no meterse en líos con ella, y siempre sexy, más aun cuando salía de fiesta y le apetecía acabar la noche en buena compañía.

Provocativa, como siempre, repasó el rojo de sus labios mirándose en el espejo de uno de los coches que estaban aparcado en la puerta del local y entró, para buscar a sus amigos. Una vuelta de reconocimiento fue suficiente para hallarlos y comenzar la fiesta. Esa noche, de manera más exagerada de lo habitual, le apetecía divertirse, desfasarse. Esa noche el calor excesivo del antro no le molestaba, como tampoco la agobiaban los constantes empujones y restregones a causa de la falta de espacio. Esa noche la marihuana y el alcohol le estaban sentando como nunca y solo se limitaba a bailar, beber y fumar, entre risas con sus amigos.
Le pidió a uno de sus colegas que le trajera otro cubata, bien cargado, y mientras esperaba se encendió otro peta. Acaba de coger su nuevo cubata y darle el primer sorbo, sujetando el cigarrillo de la alegría entre los dedos, cuando alguien tiró de su brazo y la hizo girarse de manera algo brusca, provocando que una pequeña cantidad de líquido se derramara sobre su escote. Rodó los ojos al encontrarse con Ross y se entretuvo en intentar secar inútilmente la bebida derramada con su mano. De nuevo dirigió la mirada al rubio, arqueando una ceja con incredulidad, y soltó una carcajada irónica. - ¿Perdona? ¿Qué tengo? ¿Diez años? - Nuevamente dio una calada al porro, dejando escapar el humo lentamente, básicamente por tocar un poco los cojones. Ya que parecía que el alemán iba con ganas de guerra, pues guerra tendría.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Lun Jul 14, 2014 11:02 pm

El alcohol al alemán siempre le afectaba de distintas maneras. Un momento de éxtasis total en el que su enorme ego se veía multiplicado, era la fase más común, un falso ego que le había llevado a meterse en mil y un pelas aún cuando ya tenía la edad suficiente para estar casado y con un par de hijos, como le habría gustado a su padre que hiciera, mas Ross estaba por encima de todo aquello, de lo que se le exigía, de lo que él mismo quería. Era un joven con objetivos y cada vez estaba más cerca de ellos, pero sus pasiones eran a veces demasiado fuertes, tenía miles de deseos, de anhelos que podían cubrirse en una noche, sueños y fantasías que a veces le nublan de objetivos mayores. Era como si aquel niño rebelde que una vez fue aún le rasgara la piel, intentando salir a flote y comerse el mundo que había delante de él. Era una guerra contra él mismo. La cuestión del alcohol era que fusionaba su yo pasado con el actual. Lo subía, sí, aquel momento de ego exagerado, otras veces le hacía formar parte de misiones suicidas con cualquiera que conociera esa noche, o a discutir con alguien de rango mayor que le amenazaba con una navaja en el cuello. Ni el mismo sabía como lo hacía, pero siempre se liberaba de todos los problemas en los que se metía. Después, u otras veces, estaba ese borracho charlatán, que se dedicaba a ir dando lecciones de vida a los que estaban en la barra, muchas veces había conocido a individuos interesante, otros le amenazaban o le dejaban hablando solo. Si había una cosa que Ross poseía en exceso era labia, una que le ayudaba a manipular a los que eran débiles de espíritu. Le gustaba ver como los demás se creían sus cuentos absurdos, incluso cuando estaba sobrio, para después reírse en sus caras e irse por donde había venido. Ross era, sin duda, un personaje peculiar, que podía pasar por un guerrillero de la peor banda o todo un militar con un régimen de dictadura. Aquella noche el guerrillero se estaba fusionando con el segundo, aún más cuando vio el peta que Effie tenía entre sus manos. – Suelta eso, anda. – le espetó, rodeando los ojos. La marihuana le parecía una droga sin sentido, lo bueno era lo que el tenia en su taller, la droga de verdad, la que te hacía ver el cielo y ser Dios. La marihuana era una droga de novatos. – ¿Me lo preguntas a mi? ¿Ya vas tan borracha que no sabes ni qué edad tienes? O es la mierda esa que tienes entre los dedos. – soltó irónico y con un tono burlón. Sus ojos recorrieron la mandíbula de la morena hasta perderse en su escote, donde las gotas del líquido de su bebida brillaban bajo la luz tenue del club, fue en ese momento en el que se mordió el labio inferior ligeramente. – Deberías cubrirte más, que luego cualquier imbécil intenta violarte y no siempre voy a estar ahí para salvarte – agregó, arrugando el ceño y dando un trago de su vaso, como si aquel recuerdo le molestase. – No puedo protegerte siempre, Cooper, ya eres bastante mayorista como para taparte y comportarte como una mujer decente. – finalizó con un tono de voz arrogante, pegándose más a ella cuando alguien paso detrás de él.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Lun Jul 14, 2014 11:36 pm

La morena no podía, ni mucho menos, presumir de un comportamiento ejemplar. Nunca fue así, pues desde bien niña ya apuntaba a ser la chica rebelde en la que más tarde se había convertido. No buscaba escusa alguna a su comportamiento, jamás, ni cuando era imprudente e impulsiva, ni cuando era fría y calculadora, y ni si quiera cuando simplemente se comportaba como una niñata arrogante. Y no buscaba esas escusas porque jamás daba explicaciones a nadie, como mucho, a Kay, pero él la conocía de sobra como para no pedirlas nunca. Aun así, era plenamente consciente de que las múltiples bofetadas que la vida le había proporcionado eran motivo de sobra para actuar así. De todas formas, su vida, aunque era una completa mierda, no le desagradaba. No se cambiaría por uno de esos ricos que iban en coches fabulosos a todas partes y que podían limpiarse el culo con dinero. Ella prefería vivir con su anonimato, siendo solo conocida en las calles. Prefería sentirse siempre libre, hacer lo que quisiera cuando le viniera en gana. Aquel estilo de vida, por supuesto, tenía sus desventajas, pero todo se olvidaba con un buen porro y una noche de fiesta.

Aun recordaba el sábado anterior. Se había metido, para no variar, en una pelea con una barbie, y aunque la morena resultó la clara vencedora, la noche de fiesta se le jodió de forma impresionante y había acabado en casa a horas insólitas para ella. Quizás por eso había cogido aquel viernes con más ganas de lo normal, quizás por eso todo lo que la rodeaba le parecía tan maravilloso, incluida esa fina capa de sudor que cubría su cuerpo debido a la gran concentración de gente en un espacio no demasiado grande. Sin embargo, por muy a gusto que estuviera entre la imagen misma del desfase, encontrarse con Ross de malas era algo que no podía omitir. ¿Por qué se empeñaba en actuar como su padre? Al parecer, el rubio, a pesar de conocerla ya el tiempo suficiente como para haberse dado cuenta, no se enteraba de que ella no acataba órdenes de nadie. Si quisiera recibir órdenes, se buscaría un trabajo y no andaría robando carteras a pobres incautos. - Porque tú lo digas... Oye, ¿por qué no te vas a darle por culo a otra persona y me olvidas un rato? - Atacó notablemente molesta. No iba a permitir que le jodiera la noche. Dio un trago y una nueva calada tratando así de relajarse y volver a su estado anterior, pero el alemán pasó la línea que no debía ser pasada. Para empezar era un hipócrita, porque estaba segura de que a él mismo le ponía verla así, pero no era eso lo que le cabreaba. ¿Cómo se atrevía a decirle aquello? Sí, estaba borracho, pero eso no era escusa. No se lo pensó dos veces, tras oir sus palabras cambió el vaso de mano para sujetarlo junto al porro y le propinó un buen guantazo que habría sonado de lo lindo de no ser por la estruendosa música. Lo agarró con fuerza y rabia de la camiseta obligándolo así a que la mirara a los ojos. - Escúchame bien, no te pases ni un poco, aprende dónde está el límite, gilipollas. - Lo soltó de golpe con un empujón y, cabreada como una mona se abrió paso entre la gente para salir a la puerta del local y lograr calmarse.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Lun Jul 14, 2014 11:58 pm

Ross dependía mucho del quién, del dónde y del cuándo, por eso muchas veces parecía que no sabía controlar sus palabras, lo hacía con su padre, en el trabajo, con algún que otro cliente importante para no meterse en problemas más grandes de los que ahora necesitaba. Pero si bien, cuando bebía era incapaz de controlar su lengua, no pensaba, no unía cabos, el vomitaba palabras y si al otro le parecía bien, genial, y si no se la sudaba totalmente. Preocuparse por los sentimientos de los demás no era algo que hubiera hecho nunca, no era capaz de medir la gravedad de sus palabras en varias ocasiones, habría crecido tan solo con el amor de su abuela y a ella misma la había perdido por no ser más agradecido. Era un egoísta innato, no veía más allá de su cabello dorado y de su mandíbula perfectamente moldeada. Si no se había preocupado por mantener a la única familia que tenía cerca de él, ¿por qué iba preocuparse por lo que pudiera decirle a Effie y por lo que sus palabras pudiera provocar? – ¿Olvidarte? Sabes que eso es imposible. Y no hay nadie a la que me guste más darle por el culo que a ti, literalmente. – balbuceó irónico, con una sonrisa juguetona en los labios, guiñándole un ojo cuando calló. No sabía qué relación mantenía con aquella chica, ni siquiera porque la mantenía, la había ayudado una vez, nada más, podía haberla olvidado en ese mismo momento, mas tenia la necesidad de acercarse a ella cuando la veía por ahí, restregándose contra otros y bebiendo hasta que se le hiciera demasiado fácil a otros tocarla donde no se debía sin que ella pusiera mucha resistencia, nunca había pasado tal cosa, al menos no que él supiera, pero si la había visto beber hasta tal punto y sabía que era capaz de ponerse así o peor. De haber estado sobrio, lo que paso a continuación no le habría tomado por sorpresa, y aunque le sorprendió, el golpe que la muchacha le propino, además de dolerle, lo puso excesivamente cachondo. No puso ningún tipo de resistencia cuando la muchacha lo tomó de la camisa. En los ojos del alemán se veía un brillo que reflejaba el creciente deseo que aquella actitud de la morena había despertado en él. La escuchó con la boca entre abierta, sin dejar de mirarla con aquel brillo. Fue detrás de ella cuando lo soltó y le dio la espalda. La siguió hasta salir del local y cuando la música ya no les obligaba a gritar para poder escucharse unos a otros, le grito con un tono de voz más alto del necesario: – ¡No te enfades, morena! – comenzó a decir, con el vaso medio lleno en mano y levantando los brazos hacia el cielo oscuro. – Después de tanto tiempo no deberías tomar mis palabras en serio, Effie. Perdona a este pobre imbécil que no sabe comportarse por culpa del alcohol. – la noche era joven y no quería que la muchacha se fuera lejos de él, no aún. Se acercó a ella, estando ésta de espaldas a él, y hundió su cabeza en su cuello. – Aunque sigo pensando que deberías taparte más. – añadió, en apenas un susurro, rodeándola desde detrás con sus brazos.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Mar Jul 15, 2014 9:24 am

Effie le estaba terriblemente agradecida a Ross por haberla ayudado en aquella ocasión. En su mente, el recuerdo estaba algo borroso, pero lo suficientemente claro como para saber que ella sola no habría podido resistir mucho tiempo más. La morena sabía defenderse de lo lindo, no en balde había participado tiempo atrás en peleas ilegales para ganarse algo de dinero, pero aun así dos tipos eran demasiado para ella. En aquel momento el rubio había sido como su ángel guardián, y apareció en el momento en el que las fuerzas de la morena no daban para más. Sí, le debía mucho a Ross y eso no se le olvidaba, pero el alemán conseguía que eso le importara poco a Effie cuando se ponía a ejercer de padre. Y no solo porque en ese plan, él trataba de reprimir a Effie, sino por cómo lo hacía. Esa arrogancia, esa forma de tratarla como a una simple cría... La sacaba de sus casillas. Sí, podía estarle muy agradecida, pero eso no bastaba como para consentirle ese comportamiento. Al igual que ella no se metía en la vida de nadie, esperaba simplemente recibir lo mismo a cambio.

El rubio reunía en una sola persona las cualidades que tanto disgustaban a la neoyorkina, pero también las que más le gustaban. Porque ella era contradictoria como poco, en todos los aspectos imaginables. Ya empezó a tocarle la moral mucho antes de sacar el tema de aquella fatídica noche en un callejón, aquello fue simplemente la gota que colmó el vaso. Había intentado contenerse, ignorar sus comentarios de borracho para no alterarse y poder continuar la noche tranquilamente. De no haber sido por eso, no habría pasado por alto aquel otro comentario, al que solo respondió con un "capullo" entre dientes. Sin embargo, es de todos sabido que la paciencia de la morena es fácilmente agotable, más aun cuando se tocan ciertos temas "prohibidos", sin embargo, a Ross eso parecía importarle poco y lo demostraba siempre que tenía ocasión.

Una vez en la calle, el aire fresco fue renovador, la fina capa de sudor que en el club cubría su cuerpo se heló por completo y en cuestión de segundos desapareció. Dio un largo trago al cubata, dejándolo a menos de la mitad de su contenido, y sacó del bolsillo de su short el mechero para volver a encender el porro. Escuchó la voz del alemán que gritaba a su espalda y rodó los ojos. Un "joder" apareció en su mente y se limitó a tratar de ignorarlo, pero le era imposible. La cabreaba de una manera asombrosa. Se mordió con fuerza el interior del labio y apretó uno de sus puños. No le resultaba escusa lo del alcohol, de haber estado sobrio habría actuado igual, salvo que quizás habría logrado esquivar el bofetón. Eso sí, al sentirse rodeada por su brazo y con aquel susurro que hizo que la respiración de Ross acariciara su cuello, se le erizó la piel. "Hijo de puta..." Pero cuatro palabras bonitas que ni si quiera sonaban creíbles no bastaban. Se retorció hasta liberarse de su brazo y lo miró directamente a los ojos, cabreada, pero, joder, qué bueno estaba. - No me hagas reir, la culpa no es de que vayas borracho. Eres un gilipollas y punto. - Espetó. Estaba realmente cabreada. Dio la última calada al peta y lo tiró al suelo. Tomó aire y de nuevo miró al rubio. - Mira, si querías joderme la noche, misión cumplida, ahora déjame tranquila. - Le dijo dándole de nuevo la espalda.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Mar Jul 15, 2014 3:36 pm

El frío de la noche le pego en el pecho y se preguntó en qué parte del club había dejado su chaqueta que ahora le hacía tanta falta. Aunque mil un maneras de calentarse sin la chaqueta se le ocurrieron con la sola presencia de la morena. Bebió todo el contenido del vaso que le quedaba cuando la muchacha se liberó de sus brazos. Qué difícil era debatir con ella, que difícil le resultaba su presencia, qué difícil era toda ella. – ¿Sabes…? – comenzó a decir, sin pensar demasiado en lo que decía, tan solo soltando palabras que quizá ni siquiera tenían un verdadero sentido. – Eres una malagradecida, cualquiera otra mujer estaría a mis pies y tendría que quitármela de encima a patadas. ¿Quién que eres para dificultarme todo tanto, Cooper? – finalizó, alargando el apellido de la morena y tambaleándose un poco en su mismo sitio. Ross no mentía cuando decía que las mujeres corrían a él lanzándole sujetadores, ya no sólo por su físico, por su metro noventa, o por su acento alemán, sino también por esa actitud. A las mujeres les gustaba la sonrisa de Krumm, la forma en que sus ojos las miraban de abajo hacia arriba y luego les sonreía como si fuesen la única princesa de todo New York, las hacía sentir especial, sabía fingir que las escuchaba y que se interesaba por sus vidas. Nunca se había interesado por ninguna por algo de más dos o tres noches si le atraían lo suficiente, siendo todo muy físico. Conocía a otras, con las que mantenía una amistad especial, una amistad con derecho a roce por las noches y palabras de amigos durante el día, siempre manteniendo las distancias. Lo que menos quería era que ninguna se enganchara demasiado a él, pues era mejor que la pizza. Mas, como siempre, Effie era una línea sin final ni principio. ¿Amigos? Podría decir que sí, se conocían lo suficiente, aunque se pasaban el noventa por ciento de su tiempo juntos discutiendo. Todo culpa de ella que no sabía cómo comportarse con él. Bufó, tirando el vaso vacío al suelo con fuerza. – Seré gilipollas, pero menos que con el grupo de perdidos con el que andas. – le espetó de mala manera, volviendo a dejar de lado sus falsos intentos de hacerla ver que era un idiota, eran intentos que duraban cinco minutos hasta que ella soltaba algún comentario y Ross respondía a su manera de forma instantánea. – Me la has jodido tú a mí con tu presencia. ¿Por qué no nos haces un favor a ambos y desapareces de mi vida? – inquirió, acercándose a ella. – Comparte y dame un poco de eso. – una vez que estuvo frente a ella, tomo su vaso, rozando sus dedos con los suyos y mirándola a los ojos.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Mar Jul 15, 2014 5:10 pm

A cada palabra que salía de los labios del alemán, más se cabreaba ella. ¿Cómo podía ser tan engreído? ¿Tan infantil? ¿Tan todo? Así era imposible que pudiera estar bien ni un solo segundo con él, y no creáis que no le jodía eso, pero era demasiado orgullosa como para simplemente dejarlo estar y mostrar una sonrisa que calmara los ánimos. Ella no funcionaba así, era una chica complicada y lo sabía bien, así evitaba que personas indeseables se acercaran a ella. Rodó los ojos, exasperada. - Eso es lo que te jode, que no vaya detrás de ti como todas, pero también es lo que más te gusta de mí, no te hagas el indignado. - Dijo con la misma soberbia con la que él hablaba, guiñándole un ojo al final de la frase, acompañando dicho gesto con una falsa sonrisa ladina. Si quería podía comportarse como él o incluso peor, que no le tocara la moral o allí podía arder Troya.

De repente se le había quitado las ganas de todo. Era tal su cabreo que ya no quería librarse del rubio y seguir la fiesta, no quería seguir bebiendo, ni bailando. Simplemente quería irse a su casa y fumar hasta quedarse dormida como un bebé. Porque así de visceral era ella. Podía estar en la cima, con un subidón de tres pares de narices, desfasada como una loca, y al momento, por la más mínima tontería, estar hundida en la mierda o cabreada como una mona (esto último era más frecuente.) No alcanzaba a entender por qué seguía manteniendo contacto alguno con Ross, cuando se comportaba como un imbécil con ella aun cuando no había motivos. Sin embargo, algo había que la hacía permanecer ahí, al igual que a él, no había otra explicación. Pasó por alto el comentario hacia sus amigos, la cosa no iba con ellos y podía decir misa, Effie elegía bien a sus amistades, no era tarea fácil ganarse la confianza y el cariño de la morena, así que solo andaba con gente que sabía que no le fallaría, lo que le hacía plantearse por qué mantener relación alguna con el alemán. Él la había ayudado en aquella terrible situación y desde ese día no se había alejado de ella pero... ¿Significaba eso que podía confiar en él?
Soltó una risotada irónica. Le parecía surrealista además de hipócrita lo que decía el rubio. - ¿Pero qué dices? Si eres tú el que ha venido a mí, yo ni si quiera te había visto... Estás loco... - Resopló antes de proseguir. - Además, tanto no querrás perderme de vista cuando me voy y vienes detrás de mí. - Concluyó arqueando una ceja. Sabía perfectamente que ella causaba en Ross lo mismo que él en ella, y tenían un efecto extrañamente intenso en el otro. No intentó recuperar su cubata, le importaba una mierda que se lo quitara, casi se fijó más en el tacto de sus dedos. Clavó sus ojos verdosos en los de él. - Deja de beber, estás borracho, demasiado. - Dijo seria. En el fondo se preocupaba por él, por mucho que pudiera negarlo, y la verdad es que en ese estado la ponía más de los nerviosa que normalmente.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Mar Jul 15, 2014 9:15 pm

Ross escucho las palabras de la morena y negó con la cabeza entre carcajadas. Camino formando un semi circulo, intentado unir ideas que saldrían fácilmente si no tuviera media botella de whisky en el cuerpo. Podía decir que mantenía el contacto con la morena por aquellas conversaciones que eran un constante pique, él atacaba, ella hacía lo mismo y así podían durar horas. Era una relación interesante según su punto de vista y era la excusa que se daba a sí mismo para darle un sentido a aquella conversación, estuviera hasta arriba de alcohol o no. Evidentemente sí, le gustaba que Effie no fuera como el resto de tías, como la gran mayoría de ellas, ¿cómo era que podía resistírsele aún cuando él ponía todo su esfuerzo en que pasara lo contrarío? Quizá no era más que un trofeo que no había logrado conseguir, una espinilla entre ceja y ceja que necesitaba sacársela y no pararía hasta conseguirlo. Y sí, podría ser eso, pero Ross nunca había tenido demasiada paciencia con las mujeres, nunca había necesitado tenerla. Le gustaban los retos más que a nadie, Effie lo era, había tenido otros y había logrado superarlos, pero la morena se le resistía. Lo que importaba era convencerse a sí mismo de que no era más que un capricho que acabaría consiguiendo o que con el tiempo iría olvidando. Dejarlo ir así sin más sería un golpe bajo para su ranquin, pero lograría vivir con ello. – Lo que me jode no es eso. – mintió, buscando rápidamente en su cabeza ahogada en alcohol una excusa. – Lo que me jode es que no intentes hacer algo con tu vida ¿Vas a pasar el resto de las noches fumando mierda y bebiendo? Simplemente me preocupo por ti, pero ¡eh! ¡Tranquila, tigresa! No me meteré en tus asuntos. – dijo, fingiendo indignación. Sus palabras no eran del todo falsas, se preocupaba por ella, aunque le importaba en lo más mínimo que hiciera mientras él no tuviera que verlo. Ross se preocupaba lo justo de su círculo más cercano, tampoco tenía amigos tan allegados en aquel país, amigos verdaderos los había perdido en aquella etapa turbia de su vida y su familia… mejor no hablar de ella. – ¡Claro! ¡Ahora estoy loco! Gilipollas, loco… ¿qué más, Cooper? Suelta todo ese odio que tengas hacia mí. Cómo si alguna vez te hubiera tocado un solo pelo a diferencia de otros. – soltó bufando al final y dirigiendo su mirada azulada hacia el club, como señalando. Quizá se notaba a kilómetros que su incredibilidad era falsa, pero para él resultaba de lo más cierta. Ross siempre había sido inestable, desde niño, le faltó todo y no le sobro nada. – Alguien tendrá que cuidar de ti. – agregó en voz baja, sin mirarla, y con los brazos cruzados. Tenía un complejo de padre que comenzaba a ser preocupante. Se chupó los dientes a continuación y bebió el contenido del vaso de la muchacha, quitárselo había sido demasiado fácil. – Si no aceptas tú mis consejos, ¿por qué debo yo de aceptar los tuyos? – inquirió, con un gesto burlón en el rostro.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Mar Jul 15, 2014 9:58 pm

No podía dejar de mirarlo. Lo conocía ya bastante tiempo y sabía más cosas sobre él de las que él pudiera imaginar, pero aun así el alemán seguía resultando un misterio para ella. Sabía más que nadie de actitudes rebeldes y frías y de los múltiples motivos que podían haber detrás, pero se preguntaba cuál era la historia de Ross. La suya sin duda era deprimente y le daba motivos de sobra como para no querer confiar en nadie y no querer a nadie demasiado cerca, y aunque el alemán no la conocía, sabía que habían intentado violarla, que no era poco. Sin embargo, ¿qué sabía ella de él? Poco, muy poco para lo que gustaría, y esa curiosidad era en parte la que no le permitía dejar de mirarlo, de querer seguir cerca de él. Podría estar sin verlo meses, pero si lo veía tenía que estar cerca de él, aunque fuera consciente de que eso solo traía consigo cabreos. Arqueó una ceja nuevamente. Cómo odiaba esa actitud paterna suya. Nunca había tenido un padre, y se podría decir que tampoco una madre; si nadie le había dado órdenes nunca, no lo haría él ahora. Era absurdo que actuase así. A pesar de todo, y por más que quisiera responderle a eso como se merecía, ese era un tema que a Effie le tocaba la fibra más de lo que él pudiera imaginar. - No hay mucho más que me pueda interesar hacer. - Murmuró con simpleza. Sí, su vida era una mierda, siempre lo había sido y no había esperanzas de cambio. Una chica del Bronx, sin estudios, sin alicientes en la vida... Emborracharse y fumar eran sus vías de escape junto con el baile.

Lo miró casi con incredulidad. Ross era impredecible y posiblemente tan visceral como ella. - Yo no te odio, simplemente me sacas de mis casillas. - Y no mentía, no lo odiaba, para nada, aunque sí que odiaba el hecho de no poder estar ni dos minutos de buen rollo con él. Esto se debía básicamente al hecho de que por más que le jodiera y que no lo admitiera, él le importaba, de una manera extraña y diferente al resto de personas que le importaban, pero ahí estaba ese sentimiento o la mierda que fuera eso. Omitió aquello de que alguien tendría que cuidar de ella porque ese papel ya le pertenecía a su "hermano", y sinceramente él sabía hacerlo mejor, sin agobiarla ni hacerla enfadar, aunque también es cierto que le llevaba unos cuantos años de ventaja en el noble arte de manejar a Effie sin que enseñara los colmillos. Suspiro y puso los ojos en blanco. No había manera, estaba claro. - Porque yo no te doy consejos como lo haces tú conmigo. Yo no te estoy gritando ni te estoy tratando como si fueras idiota. Pero si quieres, pues sigue bebiendo hasta que te de un coma. - Habló serena y calmada, lo cual era casi más preocupante que oirla gritar como una histérica. Buscó en el bolsillo de su pantalón y sacó un paquete de tabaco al que solo le quedaba un único cigarrillo, el mismo que llevó a sus labios rojos para encenderlo, tirando después el paquete al suelo.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Mar Jul 15, 2014 10:27 pm

En aquellos suburbios todos creían que podían comerse al mundo por sus propios medios, todos creían que no necesitaban de nadie para deshacerse de la mierda que cubría sus propias vidas. Cada quien se mataba a su manera culpando al de al lado por ello. Ross venía de una cultura que seguía las normas al pie de la letra, donde cada cual tenía un comportamiento recto, sin desvíos y propósito en la vida. El alemán mantenía parte de aquello, quería ser alguien, pero las normas las seguía a su manera y si necesitaba modificarlas un poco para que fuese más de su agrado, lo hacía. Su manera de ganarse la vida, excluyendo el trabajo en la empresa de su padre, sería mal visto por muchos, quizá sus amigos de la infancia, hombres de gran nombre actualmente, no dudaría en llamar a la policía y acusarle de lo que era: un traficante que, a pesar de la calidad de su producto, vendía la mierda para no tener perdidas. Aun así, era su forma de ganarse el pan de cada día, y creía ciegamente que cada persona debía luchar por aquello, por ser independiente y autosuficiente en ese sentido. Por ello mismo, quizá, se drogaba menos de lo usual, porque había dejado la marihuana y porque solo probaba sus productos los fines de semana: no quería depender de un químico, aun sabiendo todo el daño que podía causarle, un daño que estaba dispuesto a correr, lo mismo que con el alcohol, lo mismo que con Effie. Le recriminaba que intentase ser alguien en la vida por los valores que poseía desde joven y, a la vez, no quería perderla, era ese daño, esa molestia, esa discusión sin sentido, lo que le movía, un veneno que no lo mataría pero le iba destruyendo a la vez que le provocaba placer. Era una visión sádica e interesante. – Eso es mentira. A todos nos interesa algo, aunque sea vender drogas. – dijo esta vez con un tono de voz más calmado, viendo lo que ambos tenía enfrente y refiriéndose a él mismo. Se sentó en el bordillo de la acera, apoyando sus codos sobre sus rodillas, ignorando el repentino maneo que le azoto al sentarse. La resaca que le esperaba al día siguiente sería de esas que le impedían cocinar. Chasqueo la lengua ante tal pensamiento, no quería perder un sábado por no saber controlarse con la bebida. Que ya no tienes 17 años, Scheiße*, pensó. – Yo creo que sí que me odias. Pero la verdad es que no me importa. El odio es una bonita emoción, fuerte e intensa. Casi tanto como el amor. – dijo, volviéndose hacia ella y sonriéndole de forma irónica, aunque en sus palabras no habían ningún deje de burla, realmente creía en aquello, aunque odiaba a muchas personas y el sentimiento de amor hacia ninguna estaba presente. Rodeo los ojos con ironía mientras escucha lo que la morena decía, movió los labios de forma burlona, imitando sus palabras con una mueca. – No te trato como si fueras idiota, nena. Y no me va a dar un coma. No tengo 17 años, Scheiße. – finalizó, ladeando la cabeza hacia un lado cuando sintió que una arcada le producía un escalofrío. Debía irse a casa pronto antes de olvidar el camino a ella. – Estoy bien, estoy bien. – se susurro a sí mismo.




* mierda.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Mar Jul 15, 2014 10:59 pm

Una falta absoluta de sueños, ilusiones y esperanzas, eso era lo que la caracterizaba, pero no era algo que la acompañara simplemente desde su adolescencia, sino que siempre había sido así. Ni si quiera cuando era niña tuvo el lujo de poder soñar, se lo impidieron, le arrebataron ese derecho a la vez que muchas otras cosas que no deberían serle arrebatadas a un niño. La mente de Effie era complicada, compleja, mucho más de lo ella misma creía. Por eso era que nunca se había puesto metas en la vida, ni había tenido sueños por los que luchar o ilusiones que alcanzar. Ella había pasado la vida sobreviviendo como podía, como mejor se le daba: peleando, robando y en algunas ocasiones, aunque pocas, trabajando. Siempre con lo justo para poder comer, pagar el alquiler y tener esos vicios que la ayudaban a salir de su espantosa vida. No había nada más, ningún placer más allá del placer de beber y fumar para olvidar, o de tener sexo para sentirse viva. Por eso mismo tampoco nunca se había parado a pensar o plantearse qué era lo que le gustaría hacer, porque no podía darse el gusto de elegir. Simplemente no podía decir: "quiero bailar" y empezar a hacer cosas para conseguir su "sueño." Porque el mundo no estaba hecho para gente como ella. Así que simplemente prefería no pensar en eso. Aceptaba su vida, sobrevivía en la mismísima jungla y punto. - No a todos. - Respondió escueta apartando la mirada. Bueno, sí, le interesaban sus vicios, pero no creía que fuera a eso a lo que el alemán se refería.

Lo siguió con la mirada. Estaba jodidamente borracho, no recordaba haberlo visto así nunca. - No te creo, pero qué más da. - Contestó casi con indiferencia. Estaba más calmada, había dejado de gritar, la gente ya no la miraba como si estuviera loca. Ella tenía la firme creencia, bueno, más bien la certeza de que ella no era para él tan indiferente como se empeñaba en hacer creer. Era imposible, porque si le daba igual la morena, no estaría pendiente de ella ni se comportaría como un padre. Su burla la cabreó de nuevo, pero por raro que fuera, dejó de lado eso y se preocupó por él. Estaba borracha o ciega demasiado a menudo como para no darse cuenta de los síntomas de una borrachera del quince, de esas que te hacen vomitar hasta la primera papilla. Dio una calada profunda al cigarrillo recién encendido y dejó que el humo saliera lentamente, observando como se disipaba en el aire. Se plantó frente a él en cuclillas, sujetando el cigarro entre los dedos y lo agarró con la otra mano del mentón para que la mirara a la cara. Negó con la cabeza, con un gesto serio. - Estás mal, ¿cuánta mierda te has metido en el cuerpo? - Rodó los ojos y dio una nueva calda, evitando que el humo le diera al rubio directamente en la cara, por evitar que le echara las potas encima más que nada. Hizo el amago de ponerse de nuevo de pie porque no sabía qué cojones hacer, pero no llegó a levantarse. - Mierda, no puedo dejarte así. - Murmuró algo frustrada y esta vez si se levantó, tendiéndole la mano para que él hiciera lo mismo. No sabía por qué hacía aquello, pero teniendo en cuenta que solía actuar por impulsos, tampoco se molestó en buscar una explicación.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Mar Jul 15, 2014 11:36 pm

A Ross solo le apetecía una cosa en aquel momento: echarse en su cama y dormir cual bebe hasta la mañana siguiente. Todo a su alrededor comenzaba a darle vueltas, estaba en esa fase en la que el alcohol se convertía en tu peor enemigo y ese falso ego que le producía iba perdiéndose, aunque su ego usual se mantenía allí, era el momento en que todo le baja, en el que el estomago le daba vueltas y todo le parecía absurdo e innecesario. Le pego de esa forma en particular, algunas veces se metía alguna raya de coca para contrarrestar aquello y mantenerse arriba, en el tope, rozando el cielo. Controlarlo era más fácil algunas veces. Era estar como sin estar, como un sueño del que no podía despertarse, en el que todo se movía y olvidaba rápidamente que había pasado dos minutos atrás. La mayoría de las veces lograba llegar a su casa por sus propios medios, pero al día siguiente era incapaz de recordar cómo había pasado eso. Recordaba que alguna vez se había quedado charlando con alguien en la calle, esperando a que el sol saliera y el transporte público comenzase a funcionar y poderse ir hasta su preciado piso en Manhattan. Aunque aquel no era su hogar fijo; compartía piso con un muchacho a las afueras de Brooklyn, en una zona acomodada que compaginaba bastante con el apellido que tenía, una zona donde nadie imaginaría que aquel muchacho se especializaba en hacer anfetaminas en sus días libres. Mas Brooklyn le parecía que estaba demasiado lejos como para llegar en aquel estado. Miró a la morena frente a él, con los ojos inyectados de sangre por el alcohol, logrando a penas poder abrirlos del todo. – La suficiente. – comenzó a decir, lentamente, como si tuviera que pensar cada una de las palabras que salían de su boca. Se movió hacia un lado, soltado un escupitajo para quitarse el mal sabor de la boca. La idea de vomitar le parecía extremadamente agradable, pero creía que podía aguanta lo suficiente, había tenido noches peores, no era un novato, tampoco había bebido tanto. Quizá era el cansancio, lo poco que había comido… Miro como la muchacha se ponía de pie, estirando su cabeza ligeramente hacia atrás. – No necesito que me ayudes, Effie. No necesito de nadie… - balbuceó entre quejidos mientras se ponía de pie y pasaba su brazo por los hombros de la morena. – No puedo quedarme esta noche en tu casa, ¿verdad? Creo que… - arqueo la espalda ligeramente para luego volver a su posición anterior. – Creo que no seré capaz de llegar a mi casa. Esta lejos, muy lejos. ¿Alguna vez te he invitado a mi casa? Te divertirías, tengo muchos discos, comida, películas. Deberías venir algún día. – hablaba mirando a los lados, como si hablara consigo mismo y no directamente con la muchacha. – ¿Y sabes que es lo mejor? Tengo una cama enorme. – dijo esta vez mirándola, sonriendo y apretando los dientes luego, como si gruñera. Tenía pequeños momentos de lucidez y aquel había sido uno.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Mar Jul 15, 2014 11:58 pm

En realidad ellos dos no eran tan diferentes, de hecho se parecían bastante. Por eso precisamente era que chocaban tanto. Ambos eran orgullosos, egocéntricos, con carácter, impulsivos, ambos tenían vicios poco recomendables, ambos iban por libre. Quizás por eso la morena conocía al chico tan bien y sabía o al menos creía entender por qué actuaba de una manera u otra. A veces resultaba duro ser así, alejar constantemente a las personas de ti para que no te puedan hacer daño. Eso era lo que ella hacía. Se había puesto una coraza de un material más duro que el diamante para que nadie pudiera hacerle daño, porque nadie tenía el aguante suficiente para ganarse su confianza. Hacía mucho que no hacía amigos. Desde que le alcanzaba la memoria, sus amigos, los de verdad, eran los mismos. Aquellos que conoció siendo niña y que siempre estuvieron para ayudarla aun cuando menos lo merecía. Para irse de fiesta cualquiera que no le tocara mucho las narices valía, pero eso no era lo que contaba para ella, evidentemente, a pesar de que la mayoría del tiempo estaba en ambientes como ese, donde todo lo que había era música a todo volumen y drogas por doquier. Tan solo veintiún años. Era joven, mucho, pero aun así ya sabía demasiado y había probado demasiadas cosas, sintiéndose avergonzada de algunas de ellas. En el fondo no le gustaba la droga, a excepción de la marihuana. Quizás era hipócrita, la marihuana era una droga también, aunque fuese más blanda, pero detestaba los efectos del resto de drogas. Bueno, cierto es que aquella ocasión en la que probó la coca tuvo una noche brutal, pero cuando veía a los yonkis desde fuera le daba un asco impresionante, y era difícil controlarse en ese mundo.
Aun así, de ciegos y borracheras sabía un rato y conocía todos los síntomas a la perfección.

No le hizo ni puto caso a su comentario. Sí, muy típico lo de ir de autosuficiente, nunca es agradable reconocer que estás hecho una puta mierda y necesitas que alguien te eche un cable, aunque sea al cuello, pero con ella eso no colaba, precisamente porque era la primera en pronunciar esas palabras cuando la situación lo requería. La verdad es que el rubio había acertado aunque ni él mismo lo creyera, porque ese era su único plan: llevarlo a su casa. ¿Qué otra cosa podía hacer? Si la había no estaba lo suficientemente lúcida como para que le viniera a la mente. No pudo evitar reir cuando escuchó todo lo que decía. Era la primera vez que lo veía así y posiblemente también fuera la primera vez que él la veía reir. Luego arqueó una ceja, pero sin borrar la sonrisa. - Ni borracho dejas de intentarlo, ¿no? - Dijo de buen rollo por raro que fuera. Había empezado a caminar, y miró la hora en su móvil. Por fin algo de suerte, el nocturno pasaba cerca de ahí en cinco minutos, y en otros cinco estarían en su calle. Putadas de no salir por el Bronx. Llegaron a la parada justo a la vez que el bus y ella se encargó de pagar lo poco que costaban los billetes al tiempo que tiraba el cigarro y se sentó con él en uno de los asientos. - Cierra los ojos, yo me encargo de mantenerte la cabeza quieta, no quiero verte vomitar. -Dijo al tiempo que hundía una mano en su cabello para sujetar su cabeza. Sabía de sobra lo que podía marear ir en bus borracho. Effie era bruta y ruda un rato, pero como enfermera o cuidadora no había ninguna mejor, pues con Kayden se había visto obligada a aprender.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Miér Jul 16, 2014 12:34 am

En su vida se imagino con una mujer, teniendo una relación estable, viviendo juntos, conociendo a su familia, haciendo esas cosas que hacen las parejas. Había tenido amores esporádicos, relaciones que habían durado algo más de un mes, pero que cuando la cosa comenzó a ganar forma, alguno de los dos implicados había salido huyendo dando una mala excusa. Siempre había sido él quien huía. Amarrarse a alguien no era una idea que le agradara especialmente, la simple idea de depender emocionalmente de nadie le atemorizaba, aunque él negaría eso y diría simplemente que no tenía tiempo para cumplir con los caprichos de una mujer. Tenía veintiséis años, quizá la idea de compartir su vida con alguien no era tan mala, según la sociedad, para no morir así solo entre droga o en una prisión sin que nadie fuese a visitarlo (Ross era muy consciente de que la policía podía pillarlo alguna vez y era un riesgo que no le preocupaba). Pero no bastaba con la idea, él no estaba dispuesto a ello y nadie lo suficientemente a la altura como para hacerle cambiar de idea. A pesar de ello, siempre había tenido en la cabeza la imagen de una mujer que podría arrebatarle el aire, y no solo físicamente. Se imaginaba con una mujer de carácter, con la que las emociones fuertes no sobraran, las montañas rusas, una mujer que sacara lo mejor de él y no se dejará dominar, alguien que tuviera claro quién era y que le motivaba a vivir. Pero, ¿para qué? ¿Por qué necesitaba una mujer cuando podía tener diez? Apoyó su cabeza sobre el hombro de Effie, encorvándose de espalda un tanto. ¿Para qué necesitaba a una mujer si Effie ya podía llevárselo cuando él no podía consigo mismo? – Contigo nunca dejaré de intentarlo. Mejor intentarlo a no hacerlo y arrepentirse por ello. Siempre hay que intentarlo, mas aún cuando sabes que hay una oportunidad. – Ross era un hombre muy charlatán, siempre tenía algo que decir y pocas veces callaba, no le gustan los monosílabos, le gustaban las explicaciones y las oraciones largas, saberlo todo y callarse lo que le interesaba.
Siguió a la muchacha apoyado en su hombro, sin rechistar, soltando palabras ininteligibles y risas que no venían a cuento durante el camino. Cada tanto, hundía su nariz en el pelo de la morena, en su cuello, aspirando su aroma y apretando sus dedos alrededor de su hombro contrario. Subió al bus, saludando con la mano al chofer y a otro par de borrachos que ocupaban los asientos traseros. Miro hacia el techo cuando la muchacha le cogió del pelo, cerrando los ojos y soltando un suspiro largo. – Me pones increíblemente cachondo. – comenzó a decir, aun con la cabeza en alto y los ojos cerrados, como si le diera los buenos días. – No voy a vomitar, no quiero tener un mal sabor de boca cuando nos besemos. Aunque incluso vomitando soy sexy. Bestialmente sexy. – agregó y soltó una carcajada en la misma posición, sintiendo el roce de los dedos de Effie en su pelo.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Miér Jul 16, 2014 5:23 pm

Quizás le gustaban los problemas, quizás tenía un imán para ellos y ya se había acostumbrado, quizás le atraían. Igual el peligro le daba morbo. Quién sabe. El caso es que siempre estaba rodeada de problemas, por no decir que siempre estaba implicada en ellos. Drogas, peleas, robos, carreras ilegales... ¿Qué más daba? El caso es que su vida se resumía a eso y aunque sabía que no era la mejor vida que podía llevar, llegaba un punto en el que no le desagrada del todo. Igual encontraba cierto placer en esas situaciones. Esas que sabes que pueden salirte mal y dejarte muy jodida, pero que resultaban adictivas en cierto modo. Quizás era por eso que no se alejaba del alemán. Nunca había pasado nada entre ellos, a pesar de que era evidente que se deseaban de una manera quizás un poco enfermiza. Qué más daba, se deseaban y punto. ¿Quién lo desearía? Alto, rubio, fuerte, de ojos azules, con una mandíbula increíblemente sexy y una sonrisa perfectamente arrebatadora. Exacto, esa era la clave, que todas lo deseaban, todas se arrastrarían por el simple placer de compartir cama con él, con ese chico malo y peligroso. Sí, para qué mentir, a ella misma le gustaría compartir una noche con él, y quién sabe si no alguna más. Pero aun así se resistía, aunque tenía sus motivos para ello. Por ejemplo, que sabía que eso hacía que él la deseara más, porque era de esos chicos a los que les gustan los retos, pero además porque, en el fondo, y aunque no lo admitiría nunca, tenía cierto temor a que después de compartir cama, él desapareciera de su vida. Para nada sentía algo por él, más allá de cierto cariño y ese deseo mencionado, pero como ya he dicho, había cierta necesidad absurda de tenerlo en su vida. Y además estaba el hecho del placer de sentirse deseada. Joder, adoraba esa sensación, adoraba ver la lujuria y el deseo en sus ojos azules. Sí, incluso en aquella relación de constantes discusiones absurdas que se acababan volviendo desesperantes y odiosas, encontraba cierto placer, cierto morbo... Cierta adicción.

En aquella situación, sin embargo, veía al rubio de otro modo. No dejaba de verlo como ese hombre al que deseaba, pero su visión se abría hasta verlo de un modo más humano. Lo escuchó sin decir nada. No quería que lo intentara y caer, porque sabía que eso acabaría pasando, pero quería menos que dejara de intentarlo. Ella era la primera que iba un poco trastocada por el alcohol y los porros, pero quizás porque no era lo suficiente o quizás porque cuando sentía que alguien necesitaba sus cuidados sus sentidos volvían a la normalidad, más o menos. Lo miró con una sonrisa ante aquella especie de confesión, aprovechando que Ross tenía los ojos cerrados. Le gustaba que le dijera aquello, no vamos a andar con rodeos, le gustaba escucharlo de sus labios e incluso le ponía que se lo dijera. Rió negando. - Nadie es sexy vomitando, ni si quiera yo. - Bromeó, a pesar de lo cierto de su frase. - Y deja de dar por hecho que voy a besarte. - Concluyó con una leve sonrisa.
El autobús no tardó demasiado en llegar a la calle de Effie, así que lo agarró de nuevo y se bajó, dirigiéndose hasta el viejo edificio en el que vivía. Abrió la puerta y decidió coger el ascensor, aun a riesgo de quedarse encerrados dentro. - ¿Estás bien? - Se preocupó, a pesar de que no esperaba una respuesta demasiado positiva.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Miér Jul 16, 2014 8:21 pm

El viaje en el bus se le hizo extremadamente largo. ¿Dónde coño vivía Effie y por qué no llegaban de una jodida vez? O quizá era que su percepción del tiempo se había alterado debido a su estado anímico. A pesar de tener la cabeza en alto y de que la morena se la sostuviera, todo le daba vueltas, sentía las ruedas del bus bajo sus pies, la luz pálida y cegadora del vehículo sobre sus parpados cerrados. Estaba hipersensible, pero una sensibilidad que le afectaba negativamente. Cada bache era como un salto a un vacío que acababa en un suelo lleno de rocas, destruyéndole del todo. La sensación de nauseas se iba y volvía de forma intermitente. Creía que si seguía quieto por más tiempo acabaría vomitando sobre él mismo, tragándose su propia mierda al tener la cabeza en alto. Por suerte, la brisa de aire fresco que entraba por la ventana junto a él le facilitaba el camino. Si sus intestinos no le jugaban una mala pasada esa noche, sería capaz de aguantar hasta ponerse en pie y andar, así todo dejaría de darle vueltas y la voz de la morena no le parecía tan lejana.
Quizá, a la mañana siguiente, cuando no tuviera más que un dolor de cabeza inaguantable, se lo preguntaría, a él mismo, ¿por qué Effie se había quedado con él cuidándole cuando simplemente podía mandarlo a la mierda y dejarlo ahí tirado? Ross no se habría enfadado, todo lo contrarío, lo entendería y no tendría motivo alguno para echarle nada en cara. Ella no tenía ningún motivo por el que cuidar de él y no sería la primera vez que terminaría la noche sentado en un rincón borracho. ¿Puede que lo hiciera simplemente porque se sentía en deuda con él después de que la ayudara aquella vez? Seguramente, esa sería su forma de pagárselo y así quedarían es paz de una vez. – No tienes que pagarme nada… - comenzó a decir, como si sus pensamientos hubieran sido un diálogo entre él y la muchacha. – Lo hice porque era lo que tenía que hacer. No me debes nada. – finalizó, colocándose de pie cuando ella lo movió en dirección a la salida del bus. Eran divagaciones típicas de un borracho que no tenía ni la menor idea de donde estaba. Miro a su alrededor mientras seguía a la morena, mirando sin ver porque todo le parecía un simple borrón de luces oscuras y otras amarillas. La muchacha podía estar llevándolo al mismo infierno y él no se percataría de ello.
Cerró los ojos y cuando volvió a abrirlos le dio la impresión de que había pasado una hora, miro a la morena con la boca entre abierta, y por los sonidos dedujo que estaban en un ascensor. – Perfectamente. Podría correr un maratón ahora mismo. – dijo, con un tono irónico, dando a entender todo lo contrario. Se miro en el espejo y dio una cabezada hacia atrás al ver el aspecto que tenía. – ¿Siempre luzco así? Ahora entiendo porque te me resistes. – soltó una carcajada seca y volvió a apoyar el peso de su cuerpo sobre Effie, dispuesto a dejarse llevar por ella hasta donde se lo impusiera.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Miér Jul 16, 2014 9:00 pm

Impulsos. Eso era lo que movía a la morena en el noventa por ciento de las situaciones de su vida. La racionalidad no iba con ella, por más que muchas veces se terminara arrepintiendo de no pararse a pensar dos segundos. Pero... La vida son dos días, ¿para qué perder el tiempo pensando? Sí, ese comportamiento suyo le había hecho llevarse más palos de los necesarios y la habían llevado a cometer errores, pero también había tenido sus alegrías. Como todo en la vida, poco le importaba, era así y ya era tarde para cambiar, ¿no? ¿Qué se podía esperar de una chica que había crecido sin limitaciones ni control alguno? Pues hacía lo que le venía en gana y punto, sin dar explicaciones, ni si quiera a ella misma. No miraba atrás, simplemente vivía el momento y seguía hacia delante, siempre, sin volver la vista. Así, simplemente había decidido ayudar a Ross y punto, sabía lo jodido que era estar como una puta cuba y tener que volver sola a casa.

Se pasó todo el viaje pendiente de él, vigilando que no le dieran arcadas y en el fondo, rezando para que no echara las potas. No es que fuera a morirse del asco si pasaba, pero tampoco le hacía especial ilusión, y si podía evitarlo, mejor que mejor. Entendió perfectamente a lo que se refería el alemán, tampoco es que fuera difícil adivinarlo teniendo en cuenta que eso era lo único que había hecho por ella, aunque no era poco. Suspiró negando y lo miró seria. La verdad es que le tocaba la moral que pensara eso. No, ella no se sentía en deuda con él. Agradecida sí, en deuda no. Hacía aquello porque quería y punto, no había que buscar explicación porque no la había. - No lo estoy haciendo por eso, sé que no te debo nada, simplemente lo estoy haciendo y punto. - Respondió con un tono de neutralidad. Que no se confundiera con ella.

Pulsó el botón de aquel destartalado ascensor, rezando a ese Dios en el que no creía para que no la dejase tirada la primera vez que había decidido utilizarlo, porque nunca se fió de él. Rodó los ojos al escucharlo, es que hasta borracho y cuando trataba de preocuparse por él y sacar la banderita blanca era idiota. Iba a hacerle una aclaración, pero finalmente lo dejó pasar. Pero sin embargo, no pudo evitar reirse ante su siguiente comentario. - No sueles ser mucho más agradable a la vista, no. - Bromeó revolviéndole un poco el pelo, gesto que por tonto que fuera, no le hacía a todo el mundo. Por suerte el ascensor llegó a su destino y la puerta no se atrancó ni nada parecido. Le rodeó la cintura para agarrarlo y caminó hasta la puerta de aquel viejo apartamento, abriéndola con algo de dificultad para encajar la llave. Dejó las llaves sobre la mesa y pensó un segundo y fue hacia el baño, donde sacó de un armario una pastilla de ibuprofeno, luego fue a por un vaso de agua y le dio ambas cosas a Ross. - Toma, te ayudará un poco con la resaca... Tienes dos opciones, o ese cómodo sofá, o conmigo. - Sonrió, imaginando lo obvio de la elección. - Pero antes de que te vengas arriba, si duermes conmigo y te pasas de listo te vas a la puta calle. - Advirtió enarcando una ceja.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Miér Jul 16, 2014 10:01 pm

Cocinar mañana sería una misión imposible. Aún estando borracho se preocupaba por ello. ¿Tenía algún pedido para mañana? ¿Se había citado con alguien? No tenía la menor idea. Siempre tenía material bien guardado en su casa, de todos los tipos, pero procuraba hacer algo nuevo todos los fines de semanas, además de que le gustaba probar nuevas cosas, las anfetas no iban a ser su único campo de trabajo, tenía que ampliar tanto el estudio como la práctica si quería llegar a montar algo grande. Poco a poco los contactos se le iban amontonando, al igual que los pedidos, y a medida en que crecía debía ser más cuidado y borrar sus pasos. Era un muchacho listo y confiaba en que podía controlar aquello por muchos años, hasta que se cansara, tuviera el suficiente dinero para tener unas vacaciones que no acabaran nunca o que le acabaran pillado o matando en algún ajusto de cuento. Cualquiera de las opciones les parecía igual de probables y las aceptaba sin problema. En ocasiones tenía la necesidad de contarle aquello a alguien, que ya no fuese un secreto y al menos una persona supiera lo que estaba construyendo, no alguien que lo conociera como El Químico, sino como él, Ross, el irónico, el sarcástico y malhumorado. Aunque aquello sería presumir, y presumir le podía costar caro.
Una vez en el apartamento de la morena, Ross entró soltando un sonoro: “¡Buenas noches!” mientras alzaba los brazos hacia el cielo, como si estuviera delante de un público que le aplaudía. Se dejó caer en el primer sofá que diviso, tapándose la cara y balbuceando cosas sin sentido en alemán. Quitó las manos de su rostro cuando la morena se dirigió a él. La miro con el ceño fruncido, fingiendo desconfianza por lo que le daba. – No intentaras drogarme para abusar de mi, ¿no? No haría falta que me drogaras y lo sabes. – le dijo señalándola con un dedo. Tomo la pastilla y se la tragó sin agua, luego tomo el vaso y se bebió todo el contenido. El agua le pareció la bebida más exquisita que jamás hubiera probado sus labios. Bebida de Dioses. – No prometo nada. Tengo unas manos muy juguetonas. Pero lo intentaré y esa será mi forma de darte las gracias. – balbuceó de forma juguetona mientras lo miraba directamente a los ojos. La siguió por el apartamento, hasta llegar a una habitación, donde se dejo en la cama como si estuviese en su propia casa. Sacó las cosas que llevaba en los bolsillos de sus pantalones y se las tendió a Effie. Cartera, móvil y unas llaves. – Si fueras tan amable… - le pidió con una voz de niño inocente. Resopló antes de volver a hablar. – ¿Te he contado alguna vez que cocino? Anfetas, drogas duras y buenas. ¡Quiero ser el rey de las drogas y tener un imperio! – dijo, sin pensar en lo que decía. – Pero shhh... no puede saberlo nadie. – concluyó llevado uno de sus dedos a la boca de la morena para que callase y guardara su secreto.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Miér Jul 16, 2014 10:46 pm

En ese momento se dio cuenta de que tenía una sensación extraña con respecto a Ross, una sensación que no podría definir pero a la que tampoco dio mayor importancia, asociándola a la marihuana. Lo único que quería era dormir, horas y horas. Mañana sería otro día, aunque claro, eso supondría también el final de la tregua con Ross, pero era lo que había y punto. Tampoco podía esperar gran cosa, al fin y al cabo así eran ellos, esa era su relación, por mucho que la pusiera histérica.
La verdad es que en ese momento su cabeza pensaba en mil cosas y en ninguna, aunque había algo que sí llevaba un rato rondándole la cabeza sin parar. Quitando a Kayden, sería el primer chico con el que dormiría. Normalmente, los que tenían el privilegio de llegar hasta su cama se iban en cuanto finalizaban su misión, básicamente porque Effie solo esperaba los minutos de vestirse antes de echarlos a patadas. Lo de pasar la noche con alguien tenía para ella un significado mayor, implicaba ciertas cosas, o eso era lo que ella creía. Además, no le iba a dar de desayunar a nadie. Aunque claro, eso era diferente, el alemán no estaba allí por el mismo motivo que otros lo habían estado.
Soltó una pequeña y casi inaudible risa, mirándolo con paciencia, como si solo fuera un niño enfermo al que hay que cuidar. Su respuesta le sirvió, de todas formas no había bromeado al decirle que si se pasaba lo echaba de su casa. Era muy capaz de hacerlo. Le hizo un gesto con la cabeza para que la siguiera hasta su habitación. Aunque teniendo en cuenta el escaso espacio del apartamento, no hacía falta mucho para adivinar dónde estaba su cuarto. Cerró la puerta como señal a Kay de que estaba acompañada y cuando se giró suspiró y cogió las cosas del alemán para dejarlas sobre un pequeño escritorio cubierto de ropa. Sí, la morena era un maldito desastre. Escuchó con cierto asombro las palabras del alemán, aunque no le hizo demasiado caso, pensando que serían tonterías de borracho. Empezó a levantar su camiseta, pero se dio cuenta de que no era buena idea, así que cogió la enorme camiseta que le servía de pijama para ir a cambiarse al baño, al tiempo que le contestaba. - Sí claro Ross, lo que tú digas. - Dijo dedicándole una sonrisa desde la puerta. No tardó demasiado en volver cambiada y ya sin rimel ni pintalabios. Se sentó sobre la cama y lo miró. - ¿Piensas dormir con los vaqueros, los zapatos y todo? - Preguntó arqueando una ceja. Se acostó y se tapó con las sábanas mirando al rubio. - ¿No irás a cortarte delante de mí, no? - Preguntó con una sonrisa.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Miér Jul 16, 2014 11:39 pm

Jamás pensó que alguna vez llegaría estar tendido en la cama de Effie de aquella forma tan natural, con apenas discusiones y entre bromas que no eran de mal gusto. El alcohol, que le volvía una persona menos despreocupada y natural, tanto que iba gritando a voces lo que hacía y dejaba de hacer. Estaba agotado pero no tenía el bastante sueño como para quedarse dormido sin dar la lata un rato. Se removió un poco en la cama hasta sentarse, mirando a su alrededor. No había mejor manera de conocer a una persona que por las cosas que tenía en su habitación y sin bien pudo reafirmar lo que ya sabía: Effie era un desastre. Soltó un silbido al ver la montaña de ropa en el escritorio y el resto de objetos. En aquel sentido era lo opuesto al alemán, excesivamente ordenado y cuidadoso con sus cosas, sabía dónde estaban cada una de ellas y podían moverle un milímetro alguna de ellas que enseguida lo notaría. Ordenaba su casa, su habitación, sus cosas como una manera de proyectar que su vida era ordenada, que siempre lo había sido, cuando era lo opuesto. Su vida había sido un caos desde el primer segundo que estuvo fuera del útero de su madre y desde entonces él se había encargado de continuar con aquel desastre.
Siguió a Effie con la mirada y negó con la cabeza. Su yo sobrio agradecería que la muchacha no se hubiera tomado su confesión en serio. Con o sin motivos, confiaba en ella, pero era demasiado precavido como para contarle sus asuntos a nadie. Quizá algún día se lo contaría de verdad, cuando sus palabras pudieran ser tomadas como verdaderas y si le creía o no, ya sería asunto de ella. – Bonitas piernas. – susurró con la vista clavada en las mencionadas cuando la joven volvió. Se mordió el labio inferior y se tapó la cara con las manos, con la cabeza en dirección al techo. No tocarla aquella noche iba a ser la travesía más dura de su vida. Escucho lo siguiente que dijo, mirándose de cintura para abajo. Ni siquiera recordaba que estaba vestido. Se quitó la camisa, dejándola caer al suelo sin importancia, luego los zapatos negros dejándolos de la misma manera. – No quería hacerlo para no parecer que me estaba insinuando o algo. – dijo mientras se desabrochaba los pantalones e intentaba quitárselos pero por alguna razón le pareció imposible. Se dio por vencido y se los dejo a medio quitar, a la altura de las rodillas. – Tengo un problema. Verás, duermo con un peluche y si no lo abrazo no puedo quedarme dormido. Tendrás que hacer de peluche esta noche y abrazarme. O si no estaré dándote por el culo toda la noche, tú escoges. – se encogió de hombros, como si no fuera problema suyo sino de ella, aún sentado en la cama y mirando a la morena desde su posición.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Jue Jul 17, 2014 12:03 am

El apartamento que compartían Effie y Kayden era viejo y cochambroso. Costaba cerrar las puertas, las ventanas no encajaban bien, el espacio era pequeño, las camas crujían... Un asco,  pero al menos no vivían debajo de un puente. Además, su hermano postizo y ella eran algo descuidados, lo cual no ayudaba a mejorar el aspecto del piso. Sí, ella lo era aun más, pero Kayden vivía con ella desde los siete años así que estaba más que acostumbrados. La habitación de la morena era una odisea: fotos por allí, un viejo póster por allá, esa montonera de ropa, golosinas, tabaco, marihuana, comida... Y es que Effie había provisto su habitación de todo lo necesario para cuando se le cruzaba el cable y atrincheraba en ella. Detestaba ordenar, le parecía una pérdida de tiempo, algo absurdo. Por el contrario, adoraba la sensación después de haber ordenado, quizás simplemente porque su habitación parecía más espaciosa.

En aquel momento, llevarse bien con el alemán no le parecía tan complicado, y se preguntaba por qué ambos se empeñaban en estar siempre como el perro y el gato. Estar guay con él molaba, le gustaba. Decidió responderse a sí misma simplemente pensando que igual de no haber sido por esos piques no habrían seguido manteniendo ningún tipo de relación. No le agradaba pensar en lo que podría ser y no era porque no le gustaba descubrir que quizás las cosas podrían ser mejores. Es decir, era plenamente consciente de ello, pero prefería obviar el tema y no pensar en ello.
Le guiñó un ojo en respuesta al piropo. La verdad es que se sentía muy orgullosa de su físico. No conocía a su padre, pero la genética se había portado con ella, no todo podía ser malo, ¿no? Rió al escucharlo. - Ya, seguro que era eso y no que estés tan borracho que ni lo has pensado. - Respondió mientras lo observaba intentando evitar cualquier gesto que pudiera mostrar que le gustaba lo que veía. Negó con la cabeza al ver que no era capaz de quitarse los pantalones y se arrodilló en la cama para terminárselos de quitar ella, al tiempo que lo escuchaba. Lo miró con incredulidad, alzando una ceja. - ¿De verdad esperas que me crea que duermes abrazado a un peluche? - Preguntó riendo. Bueno, cosas más raras había visto pero... No, joder, un tío como Ross no podía dormir abrazado a un peluche, y menos aun no lograr conciliar el sueño sin él. Volvió a tumbarse sobre su costado, mirando al rubio. - Espero que no te moleste la luz, la persiana no cierra del todo y entra algo de claridad. - Dijo a la vez que apagaba la luz.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Ross Krumm el Jue Jul 17, 2014 12:48 am

A pesar de lo delicado y tiquismiquis que era con muchas cosas, dormía como un tronco durante horas. Caía en un sueño profundo del cual despertarlo era bastante difícil. Pocas veces se había despertado por un sonido externo sin haber dormido sus siete horas reglamentarias, y cuando no dormía ese número de horas se pasaba el día con un humor de perros, intensificando su mal carácter al máximo. Una de las razones por las que estaba muy a gusto con su compañero de piso era porque no se metía en sus ajusto y porque era increíblemente silencioso, más de una vez había tomado al rubio desprevenido, provocándole un susto de infarto. Charlaban lo justo y necesario como para mantener un buen ambiente en el piso, muchas veces cenaban juntos mientras veían algún partido de fútbol o las noticias. No sabía mucho de su vida, tampoco le importaba, pero resultaba una compañía agradable. Siempre y cuando no se metiera en sus asuntos, claro estaba. Y, sinceramente, no se veía viviendo con nadie más, al menos no por ahora; encontrar a alguien que fuera igual de ordenado y limpio que Ross no era una cosa fácil, tampoco le hacía gracia volver a comenzar de cero con un completo extraño. Por ejemplo, vivir con Effie sería algo duro, por no decir imposible, al final acabaría quemando sus cosas, ella incluida. Aún así, a pesar del desastre que le rodeaba estaba gusto allí, con el olor de la morena más intenso talando sus fosas nasales, más a gusto que otras veces, incluso, pero probablemente porque estaba borracho y no pensaba con claridad, nadie podía imaginarse la batalla campal que tendría lugar en la mañana cuando el dolor de cabeza rompiera el cráneo del rubio como si de un taladro se tratase. O quizá no, a lo mejor las cosas estaban tomando otro curso y por eso ambos se encontraban tan de buen rollo en aquel momento.
Se mordió la parte interna del labio inferior al sentir el roce de las manos de la morena con sus piernas, y aquel brillo de deseo apareció en sus ojos una vez más. – ¿Qué pasa? ¿Soy menos hombre por dormir con un peluche? Es un peluche muy juguetón. Como yo. – dijo con una voz más ronca. Ross nunca había dormido con un peluche, no al menos que él lo recordara, pero no era mentira cuando decía que el roce de Effie le ayudaría a dormir, o a lo mejor sería todo lo contrario, por ello había que probar, para salir de dudas. – Descuida. – respondió simplemente. Apoyo la cabeza en la almohada y bostezo. – Buenas noches. – agregó, depositando un beso en el hombro de la muchacha, lo que le gustó, así que deposito un beso más y otro y otro, hasta llegar al cuello de la muchacha, donde se detuvo, esperando una reacción.
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Re: Liquid State. { Effie.

Mensaje por Effie S. Cooper el Jue Jul 17, 2014 11:12 am

De entre todas las cosas que pasaban por la mente de Effie en ese momento, un sinfín de ideas abstractas, absurdas y sin sentido, la de compartir cama con Ross había quedado en un segundo plano para pensar en sus pesadillas. Fueron las palabras del alemán con respecto a lo del peluche las que la llevaron a pensar en ello. La morena era un jodida marmota, podía pasar horas en la cama y dormía como un bebé. Ya podía estar dándole todo el sol del medio día en la cara que ella ni se inmutaba. Excepto si las pesadillas hacían acto de presencia. Las tenía desde pequeña, nunca las recordaba, siempre tenía la sensación de que esas pesadillas se basaban en la sucesión de imágenes agresivas, pero se veían borrosas. Sin embargo, y a pesar de la poca nitidez de estas, atormentaban a la morena como pocas cosas. No había un motivo para que aparecieran unas noches y otras no, al menos no que ella hubiera descubierto, y aunque con los años se habían hecho menos frecuentes, seguían estando ahí. Era en esas noches cuando daba gracias al cielo de tener a Kay, porque lo único que la aliviaba era dirigirse a la habitación de enfrente y meterse en su cama para abrazarlo. Menuda tontería, pensaréis. Pues sí, puede parecer ridículo que a una chica como Effie que solía mostrar una actitud casi temeraria ante todo, unas simples pesadillas la angustiaran de esa manera, pero removían algo dentro de ella que la dejaban completamente atemorizada, débil, desprotegida. De repente, Effie se había planteado algo: "¿y si esta es una de esas noches?" No tenía por qué serlo, nunca antes se había preocupado por eso, aunque tampoco nunca antes había dormido con nadie que no fuera Kayden. Solo le quedaba la esperanza de que no tenía por qué pasar justo esa noche, ya sería mala suerte. Además... Había bebido y fumado, eso la ayuda a relajarse y la ayudaría a dormir toda la noche a pierna suelta, ¿no? Y en el hipotético de que se despertara con la respiración agitada por una pesadilla... ¿Qué más daba? Igual él ni se enteraba. Pero la idea de que Ross la viera así no le hacía ninguna gracia. Ese era otro de sus muchos secretos y ya esta.
Rió por lo que dijo y le contestó con un "buenas noches" mientras se acomodaba en la cama, dándole ya la espalda al rubio y con una de las manos apoyada sobre la almohada. Justo entonces fue cuando sintió sus besos. El primero no tuvo mayor importancia que la de la sorpresa de recibir esa muestra de cariño por parte del alemán, pero poco a poco esa sensación fue cambiando. Podía sentir lo cálidos que eran sus labios, se le erizó toda la piel y la mano que había puesto en la almohada se cerró en un puño, agarrando la sábana. - Ross... - Murmuró. - No sigas... - Su voz era casi un susurro, y casi parecía una súplica. Sí, cuando se estaban peleando era fácil resistirse con todo el cabreo y el orgullo, pero Effie no era de piedra.
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