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"The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

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"The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por Zac G. O'Neill el Lun Jul 14, 2014 1:09 am

El reflejo de Zac no era lo que veía, su mirada estaba completamente enfocada en lo que estaba después del cristal de la ventana la vista desde el lugar donde vivían era asombrosa no por gusto Manhattan era el centro de atracción para la mayoría. Ahora mismo no estaba concentrado ni siquiera su mente divagaba entro los recuerdos que tenia sobre sus padres y siempre ocurría lo mismo al menos mientras estuvieran en esos días y no se refería a cualquier tontería el aniversario de la muerte de sus padres era un día sensible para todos, cada uno de los hermanos O'Neill tenía una forma diferente de intentar olvidar en qué fecha se encontraban pero no ocurría bajo ningún concepto.

Pudo ver como el sol se ocultaba dando paso a la noche, las luces de los autos e incluso la luna era suficiente para darle un tono melancólico a la situación, así que decidió sacudir esos pensamientos y miro a Lex el golden retriever que Killian le había regalado quien se encontraba acostado en el sofá y solo levanto su cabeza para mirar a su dueño moverse por el lugar hasta llegar a la cocina.

-¿Quieres comer? – pregunto al perro y este parece haber entendido perfectamente, se levanto de golpe meneando la cola y acompañando a su dueño a preparar lo que parecía un Sandwich solo que no era del todo sano y lo estaba haciendo ya que Johanna no estaba en casa, su hermana insistía en que todo chico en pleno crecimiento debía comer sano… ¿Pleno crecimiento? Omitió esa vocecita en su cabeza que le recordaba a su hermana y preparo dos pares sentándose luego de colocar un par al perro – Come despacio, no puedes repetir – dijo al ver al animal probar la comida humana y el hacía lo mismo, a pesar de estar concentrado en evitar que el perro se ahogara algo improbable su mente vagaba cual cometa al viento directamente a aquel día cuando recibieron aquella notician, recordaba el hospital, el rostro de su hermana y sobre todo el de Killian luego de hablar con su padre.

Zac conocía a su hermano mayor y jamás había visto esa expresión en el, mordió el sándwich casi por inercia no estaba saboreando la cosa a pesar de que estaba masticando, solo estaba mirando a la nada mientras escuchaba a Lex masticar o lo que hicieran los perros. –  ¿Tu qué crees Lex? ¿Esta bueno no? – pregunto al animal sintiendo por fin el sabor en lo que había preparado, disfrutaba comer esa clase de cosas cuando su hermana no le veía aunque se sentía algo culpable luego.

Se giro en su silla cambiando la visión de la cocina a la de la ciudad al otro lado de la ventana, sus hermanos seguro estarían allí en cualquier minuto era una especie de ritual que comenzaron a hacer sin darse cuenta reunirse durante esa semana o esos días y pasarlo en familia por así decirlo, entendía que su hermano tenía mucho que hacer y su hermana escapaba con fiestas algo que el intentaba hacer pero no lo conseguía, era perseguido por la imagen clara algo que quería sacar de su cabeza. El perro estornudo trayéndolo a la realidad – Te dije que no podías repetir – hablo con el animal pero en el momento en que este le dedico una mirada se rindió extendiendo su trozo pan y dándoselo para el tomar el siguiente.
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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por Johanna G. O'Neill el Lun Jul 14, 2014 2:26 am

Los cuatro chicos que se encontraban a tres mesas de distancia iban con impecables camisas de vestir, incluso un par se habían colocado blazers. Quien les viese ahí, durante una comida tardía, con copas de Dom Pérignon, pensaría que eran jóvenes empresarios en junta de negocios. Johanna  sabía mejor que eso. Uno de ellos tenía un brazalete de fraternidad, y otro había metido bajo la mesa un jersey de los Leones de Columbia. Estudiantes; estudiantes con mucha pasta. La mediana de los O'Neill había pasado una atareada mañana, juntándose con la ONG que organizaría el acto de beneficencia del mes, seguido por una intensiva sesión de compras que le dejaría los brazos eternamente cansados. Johanna frecuentaba exclusivas tiendas, y prefería hacerlo sola, a diferencia de la mayoría de las mujeres que prefiere ir con sus amigas, divertirse y obtener opiniones. Se había reunido con un par de chicas con las que solía aparecer en los escaparates de fotografías para darse una consentidora manicura; durante ésa hora, una de las mujeres había preguntado qué día era, y Jo se limitó a encogerse de hombros, aunque estaba más que segura de qué día era aquél. Era el día.
Tras dejar sus cosas de la junta y al rededor de catorce bolsas con compras en el coche con James, entró en aquél restaurante, las chicas a su alrededor hablando sobre un excelente labial Chanel, o lo guapísimo que estaba el fotógrafo que les había contratado hacía dos semanas en Tribeca.

El sitio no era la mayor tirada en los restaurantes de Manhattan, pero tampoco estaba mal; música en un piano de cola, servilletas de tela colocadas por meseros, menús que no colocaban los precios por temor a verse obscenos. Las cinco modelos habían pedido platos equilibrados, acostumbradas a los vegetales y proteínas bajas en colesterol. Jo acompañó sus gambas, pasta y ensalada mixta con una buena copa de vino blanco; llevaba la mitad de su plato cuando reparó en que, aquellos niños intentando ser hombres, estaban viendo con dirección a la mesa. Habiendo pedido la cuenta con anticipación, la castaña metió su tarjeta y, al tiempo que veía a los chicos levantarse, ella hizo lo mismo, recogiendo sus cosas y tirando besos a sus compañeras. Interceptada de camino al escritorio de enfrente, donde planeaba recoger un par de órdenes previas para llevar, Jo se encaró con uno de los chicos, el cual le preguntó a dónde iba tan pronto. La ojiazul, en cualquier otro día, por seguro habría seguido la corriente, y por seguro habrían acabado en el apartamento de alguno de ellos, o con planes para salir a algún club durante la noche. Pero Johanna sólo tenía una idea en mente: irse a casa. — Ustedes son cuatro, nosotras cinco. Me parece que tomaré el tiro por el equipo y daré un paso atrás — dijo con voz aterciopelada a manera de excusa, sacándole la vuelta, recogiendo las bolsas con un par de filetes y saliendo a la calle, esperando a que James se colocara en el espacio frente a ella.

Al llegar a casa, James la auxilió para subir todas sus bolsas al apartamento. — ¿Zac? — soltó Jo al entrar, dándole las gracias y un afectivo "buenas noches" a su chofer para después cerrar la puerta, dejando las bolsas en la entrada y sólo llevándose la comida. Al entrar a la cocina, colocó las bolsas sobre la barra y observó a su hermano menor sentado, la vista hacia los ventanales de la sala y Lex, su mascota, terminando de masticarse algo. Johanna se quitó el abrigo y caminó hacia él, poniéndole un tronador beso en la castaña coronilla y sacándose los zapatos de tacón — ¿Comieron lo mismo? — cuestionó, pasando una mano por el pelaje del animal, y reparando por un pedazo de pan en el suelo, que había comido algo más típico de un humano. Jo no solía caerle muy bien a los animales, y ella misma prefería seres que no tuviesen tanto pelo, pero después de vivir tanto tiempo en el mismo lugar, el golden retriver ya gustaba de los mimos de la chica.
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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por A. Killian O'Neill el Lun Jul 14, 2014 11:43 pm

Los accionistas de la constructora de O'Neill y Cía. estaban sentados alrededor de una mesa rectangular larga. No eran demasiados, lo cual hacía más fácil todo aquello. Encabezando la reunión se encontraba Killian, quien había heredado la empresa de su padre, su sueño de vida. Él, por su parte, era dueño de la gran mayoría de la empresa y, con las acciones que Jo y Zac habían dejado en sus manos, Killian tenía practicamente el setenta por ciento de la empresa en sus bolsillos. El que un joven que ni siquiera había cumplido los treinta se hiciera cargo de una empresa de tal magnitud nunca había hecho gracia a los accionistas, habían intentado sobornarlo, derrocarlo e incluso estafarle en más de una ocasión, pero al poco de tomar su puesto como dueño legal de la empresa demostró que él no era un chaval más. Killian había heredado el talento de su padre con los negocios y su liderazgo natural le había hecho ganarse el cariño y respeto de todos los trabajadores de la empresa, aunque los accionistas, después de cuatro años y poco menos, seguían sin confiar del todo en él.

Cuatro años era demasiado tiempo. Hacía cuatro años exactos, sus padres habían sufrido aquel accidente, que seguía siendo un misterio para el azabache. En sus años trabajando como mecánico aprendió que no era un accidente frecuente el que los frenos se cortaran a menos que fuesen de una muy mala calidad, estuvieran en un estado deplorable... o los cortasen a propósito. Y, conociendo a Samuel O'Neill, Killian estaba seguro de que las dos primeras opciones eran totalmente estúpidas.

Dio por terminada la reunión con aire ausente. Killian estaba consciente de que había dejado pasar demasiado tiempo. Debía contarles a sus hermanos la existencia de Dylan. No podía esperar más. Ella merecía un lugar en esa familia. Entre sus hermanos. Merecía ser aceptada como una O'Neill más, no ser echada a un lado solo por haber nacido en el Bronx.

Luego de dar una ojeada a su Rolex de oro -herencia de sus padre-, decidió que era tiempo para volver a casa. Ya casi era hora de la cena. Luego de despedirse de los hombres de negocios y de su secretaria, Killian se dirigió al ascensor, el cual descendió hasta el primer subterráneo, donde estaba estacionado el elegante Audi R8 Spyder del empresario. Su con el traje que llevaba, nadie siquiera podría imaginar que el famoso Killian O'Neill, hijo de Samuel O'Neill era un corredor en las carreras ilegales, además de ser un mecánico de medio tiempo en el Bronx, ayudando a la pandilla de Dylan. Solo él sabía quien era en realidad.

Condujo un poco más rápido de lo necesario hasta llegar al lujoso edificio en el cual estaba situado tanto su departamento como el de los de sus hermanos. Saludó al portero con un ademán, luego de asegurarse de dejar el coche donde de costumbre. Subió en el ascensor hasta el piso que compartían sus hermanos y abrió la puerta del apartamento con la copia que él siempre conservaba.

- Buenas noches, chicos - saludó, son una leve sonrisa, cerrando la puerta tras entrar. La sonrisa se borró poco a poco mientras avanzaba hacia la sala. El perro que había regalado a Zac agitó la cola al ver al mayor de los O'Neill. Miró a los jóvenes, con las manos dentro de los bolsillos de su traje. Habían crecido tanto. Ya no eran los niños que fueron cuando todo ocurrió. No sabía si eso era bueno o hacía que doliese más -. ¿Quieren ir a algún restaurante o nos quedaremos aquí? Podemos ir a Nueva Orleans mañana, si gustan - musitó dudoso, con la vista baja. Estaba decidido a decirles todo, pero... ¿cómo?


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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por Zac G. O'Neill el Mar Jul 15, 2014 4:58 pm

Un suspiro escapo de los labios del más joven mientras el perro le seguía con algo parecido a un estornudo, ambos estaban mirando hacia la misma dirección como esperando que las luces del otro lado del vidrio les dieran una respuesta claro estaba que Lex estaba más concentrado en seguir masticando su trozo de pan que pedirle ayuda a dios, al universo o cualquier cosa que los estuviera observando. Zac no era ateo pero tampoco tenía muy claro en quien creer ya que si existía un dios no tenía sentido que personas como sus padres estuvieran muertas y no quería caer en una discusión teológica consigo mismo por lo que sacudió de su mente esos pensamientos y como caída del cielo la primera en entrar por la puerta era su hermana Johanna, vivían juntos mientras Killian había elegido vivir solo bueno era la mejor opción ya que su hermano era un conquistador innato y si vivieran juntos Jo estaría reclamándole siempre.

Reconoció su voz – Aquí – dijo escuchando como dejaba un par de bolsas y pillo a Lex terminando de masticar, Zac fingió no haber visto nada manteniendo su rostro tranquilo sabia de la alergia de su hermana a los gatos o cosas que tuvieran pelos mucho pelo, ni los pandas se salvaban pero ella y Lex se llevaban bien el gato de Killian y ella…..esa relación era tan tensa que podía cortarse el aire con los dedos.
Al ser descubierto por su hermana solo pudo asentir – El perro estaba hambriento y no lo dejaria comer solo – bromeo observándola mientras se quitaba los zapatos - ¿Cómo caminas con esas cosas? – una pregunta para los filósofos a las mujeres les gustaba sufrir todo en nombre de la belleza y el siguiente en llegar fue Killian su hermano mayor Zac le admiraba más que a cualquier otro sujeto, su hermano mayor se había hecho cargo de ellos, de la empresa y no lo había escuchado quejarse o decir que estaba cansado en ningún momento.

Solo lo había visto llorar una vez y fue ese día, el joven de los O'Neill sabia que ni él ni su hermana habría resistido tanto tiempo como Killian a cargo – K man, llegas a tiempo – dijo mirando a su hermano y luego la reacción del perro al verle se veía que tenia mejor energía para los animales…bueno era de suponerse no tenía un perro y un gato por gusto…el gato mejor no lo mencionaba con Jo cerca. Quién diría que llegarían tan lejos luego que sus padres murieran, no eran los mismos que en aquel entonces, nunca fueron malcriados ni mucho menos arrogantes solo cuando atentaban contra su familia pero ese era otro tema.

Zac pudo ver que su hermano estaba extraño, bueno era normal dada la situación pero - ¿Estás bien, bro? – pregunto mirándolo, Killian no era de los que hablaba de sus sentimientos si era lo que buscabas pues perdías el tiempo se cerraba a sí mismo a cal y canto – Podemos quedarnos, cocinaremos algo…si no quemamos el departamento primero – eso era la familia, lealtad, amor eso para él era poder y claro en la actualidad la posición social.
Solo quería que estuvieran bien y de verdad no fingiéndolo, que estuvieran tranquilos a pesar de lo que les había ocurrido.
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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por Johanna G. O'Neill el Mar Jul 15, 2014 9:16 pm

Johanna estaba acostumbrada a siempre estar impecable; su vida no tenía mucho orden o control, pero cuando se trataba de su aspecto o sus rutinas de belleza, nada podía alterarlas. Su cabello siempre estaba perfecto, su maquillaje impecable y la ropa de diseñador perfectamente ajustada. Las mencionadas "amigas" de Jo, realmente no deberían tener una etiqueta así. Los únicos dos verdaderos amigos que había tenido estaban en Nueva Orleans y París; aquellas modelos y socialités sólo compartían parte de la vida de la castaña, conocían lujosos restaurantes y sabían cómo moverse en la élite. Además de que sabían como tirarse unas buenas noches de fiesta. La segunda vida que tenía dentro de los círculos de traficantes era una faceta más; no se sentía más como "ella misma" en ninguno algún sitio en particular. Era Johanna, ya fuese con su familia, con las cámaras de Manhattan, o con los narcotraficantes. Negó despacio con la cabeza al escuchar a Zac y su explicación de por qué comían el perro y él lo mismo. — Con la barbilla en alto y mucho balance — explicó brevemente la castaña, en respuesta a la pregunta de su hermano menor; ella era alta por nacimiento, pero eso no le hacía impedimento para ponerse las zapatillas más altas que se pudiese encontrar. Pero ahí, dentro de su casa, gustaba más de irse descalza; normalmente se cambiaba a los pijamas en cuanto ponía un pie ahí, pero el rostro de Zac estaba un tanto serio, pensativo, por lo que optó quedarse ahí un rato, sin estar segura de si quería saber lo que le corría por la cabeza.

Acto seguido entró Killian por la puerta principal, anunciándose a voz alta — Aaron — le saludó su hermana, llamándole por el primer nombre. Mostró una sonrisa a medias, tomando otro de los asientos que se encontraban en la barra de la cocina — Voto por quedarnos, pero denme algo sencillo, como poner la mesa, o rallar queso — habló nuevamente, haciendo evidente burla al hecho de que sus habilidades en la cocina no eran precisamente las mejores. Giró el asiento para dar la espalda a la ventana y apoyó los codos en el mueble, su rostro recargándose en las manos — No sé si quiero ir a Nueva Orleans, Kill — Johanna no era una persona demasiado nostálgica. Sí, le encantaba aquel pedazo pantanoso de Luisiana donde había nacido y crecido, pero en realidad, además de ciertas tiendas, comida y el Mardi Gras, no tenía muchas razones para volver. Sus padres no estarían ahí, y los recuerdos le hacían más mal que bien. Nueva York le había dado un mejor estilo de vida, diferentes aventuras, y un excelente escape para aquellos problemas y cicatrices que la aquejaban. Cuando el dolor de la pérdida de sus padres le inundaba, la respuesta inmediata era salirse de los límites de la isla y buscar ésa salida, la cual generalmente iba en paquete con alcohol y chicos.
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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por A. Killian O'Neill el Jue Jul 24, 2014 7:24 pm

A Killian siempre le había sorprendido el parecido que Jo tenía con su madre. Él y Zac se parecían bastante a Samuel O'Neill, pero Jo... Jo era idéntica a la madre de los hermanos. Kill podía notarlo en aquellos ojos celestes y la melena más clara, no como los otros dos que tenían el cabello bastante más oscuros. Y su sonrisa... era la sonrisa que Killian había visto desde que tenía memoria.

Su corazón era un nudo ahora. El azabache no estaba seguro de cómo había logrado llegar tan lejos sin el constante apoyo de sus padres. Él había sacado adelante la empresa practicamente solo. Quizás sí, como decía el padre de los O'Neill, el primogénito tenía aquel don para sacar adelante todos los negocios que se proponía. Pero seguía preguntándose como era posible haber llegado tan lejos sin quebrarse en ningún momento. Killian jamás lloraba, eso nunca. Aunque el día del accidente no pudo evitar que un par de lágrimas se escapasen de sus ojos. Él siempre había sido el fuerte de la familia, pero eso no quitaba que no sintiera. Pero claro, luego de la repentina partida de los patriarcas de la familia, Killian había decidido dejar todo atrás, levantar un muro entre sus sentimientos y el mundo exterior.

- Estoy bien, Zac - contestó en voz baja, sin llegar a mirarle a los ojos. No, en realidad no estaba nada bien. Y no podría mentirle a su hermano si le miraba directamente.

El mayor de los hermanos notó como el pero que había obsequiado tiempo antes a Zachary se le acercaba, aún meneando la cola, y rozaba su cabeza contra el pantalón de tela de Killian. No pudo evitar sonreír. De verdad adoraba a los animales. Se inclinó un poco, acariciando la cabeza del animal mientras oía las respuestas de sus hermanos. Sonrió un poco y soltó una breve carcajada al oír la petición de su hermana. - Si no quieres, no iremos, Jo - asintió luego - Vale, vale, veo que tendré que cocinar yo - dijo, sonando fingidamente resignado. Ninguno de los tres era un experto cocinando, pero la verdad era que Killian al menos se defendía en ello. No era un experto, pero estaba seguro de que podía preparar una cena decente sin quemar el edificio completo. Por ello, avanzó hasta la cocina sin problemas, revisando la despensa - ¿Qué quieren comer, niños? - preguntó lo suficientemente alto como para que ambos escucharan. Los llamó niños a propósito, para ver cual sería su reacción.

Aunque luego volvió a la sala, apoyándose en uno de los pilares que dividían las habitaciones. Habló totalmente serio, pero con la vista baja - Zac, Jo... sé que debí decir esto antes pero si no lo hago ahora, no será nunca... - habló totalmente neutral, aunque su rostro demostraba su preocupación, por lo que mantuvo su vista fija en el suelo - Tenemos una hermana - soltó sin más, sin siquiera decirlo delicadamente.


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Re: "The Ties That Bind" (Killian/Johanna O'Neill)

Mensaje por Zac G. O'Neill el Sáb Ago 09, 2014 3:38 pm

Tan similares y tan diferentes al mismo tiempo, el Clan O'Neill estaba lleno de todo un poco Killian el Príncipe galante, Jo la princesa alegra y Zac bueno no era un príncipe Galante como su hermano mayor pero lo intentaba la cuestión de todo eso era que ellos sobrevivían, eso es lo que hacían y lo que habían hecho todo ese tiempo. Verse reunidos allí por un evento que marco sus vidas y por los lazos que los ataban era asombroso tenía claro que cada uno de ellos enfrentaba las situaciones de la forma que supieran hacerlo y al menos le alegraba que ninguno de ellos saliera corriendo lejos intentando olvidar todo lo que había ocurrido.
Zac conocía el esfuerzo que hacia su hermano, no lo recordaba llorando jamás o quejándose, no se lamentaba y podía jurar que jamás lo había escuchado decir que se arrepentía de algo eso le hacía admirarle más aun, la cuestión era que conocía a sus hermanos y debido a ello sabía que Killian ocultaba algo al menos algo que estaba atormentándole no al punto de enloquecer pero si molestándole, como esos pequeños problemas que se metían entre las grietas de las armaduras y te molestaban.

Zachary acepto lo que Killian le decía a pesar que no le había mirado a la cara, ambos sabían que no podían mentirse a la cara literalmente en el momento en que ambas miradas glaciares se cruzaban mentir no era una opción, claro estaba que en ese momento Zac no pensó que su hermano mentía – Entonces está decidido – añadió al escuchar que Killian cocinaría y que preferían quedarse en casa – Espera, que yo ayudare no soy tan bueno pero no quemo el agua al menos – añadió como broma el pequeño mientras se levantaba de su asiento sintiendo el suelo helado bajo sus pies y era una buena sensación.

Un golpe que realidad, saber que lo que vivían era cierto y que lo habían superado haciendo más fuertes, a excepción de las habilidades cotidianas Zac sabía que los hermanos en cuanto a cocinar se refería el que lo intentaba y lo lograba era Killian…Zac y Jo….No tanto.
Zac no pudo evitar reír al escuchar a su hermano llamarlos niños, fue una carcajada sincera el menor era el pero Jo se molestaría ya que no le gustaba que la llamaran niña, era cierto que no era una niña pero a los ojos de sus hermanos (Incluido Zac) ella siempre seria la pequeña que corría de un lado a otro en New Orleans. Pero entonces todo se detuvo un momento, antes de ir a la cocina, antes de encender el fuego un aura cubrió el lugar y era la seriedad de Killian.
Ningún rostro era tan mortal como el suyo cuando estaba en modo serio como Zac lo llamaba - ¿Qué ocurre? – Pregunto Zac preocupado, jamás había visto a Killian así siempre miraba a las personas sin importar la situación y allí estaba “Tenemos una hermana” - ¿Hablas de Jo o aparte de ella? – pregunto de nuevo Zachary todo eso era como recibir un golpe frio en medio del calor, tenía claro que Killian decía las cosas sin anestesia, los O’Neill no se iban de las ramas pero todo eso era nuevo.

Sin pensárselo por inercia miro a través de la ventana, procesando rápidamente la información - ¿Padre o madre? – tantas preguntas y pocas respuestas.
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